
SED DE MUERTE
Estoy destruido, o al menos transformado
hasta no reconocerme, porque en mí
está destruida la ley, que
hasta este momento
me había hermanado a los demás:
un muchacho normal, o al menos no anormal,
o anormal como todos... Aunque
(¿es preciso decirlo?) lleno
de todos los errores que mi clase
y mi nivel social en ella
acarrea — y que el privilegio repara.
A pesar de esto,
yo, antes de que tú entraras en mi vida—cuestionándola
y transformándola en un montón de escombros
—era como todos mis compañeros.
Es, pues, a través de la destrucción de todo
lo que me igualaba a los demás
como me convierto—cosa inaudita e inaceptable— en un DIFERENTE.
Esta diferencia se me revela de improviso:
hasta ahora había permanecido oculta
por la inestable embriaguez que había adquirido
(ilusionándome con poder callármelo
todo para siempre), con su presencia.
El que me ha vuelto diferente (¡cosa maravillosa!) ha
estado a mi lado. Y me ha distraído así con la intensidad y el sabor
inexpresable que su sexo
había dado a mi vida.
El temor y la ansiedad de no tenerte ya a mi lado
satisfaciendo mi deseo de verte y tocarte allí
donde eres mi compañero, aunque más joven y fresco,
como un niño, y más maduro y poderoso,
como un padre que no sabe
hasta qué punto es divino su simple miembro;
ese miedo y esa ansiedad son muy distintas
de la conciencia de tener que perderte por tanto tiempo,
quizá para siempre.
Y la conciencia de la pérdida me da la conciencia de mi diversidad.
¿Qué sucederá a partir de esta noche?
El dolor del adiós linda
con esta sensación trágica de un futuro que pasaré en compañía de un nuevo Pedro,
totalmente distinto de mí.
¿Y qué responden, en silencio, a todo esto,
tus ojos serios, amigos y oscuramente despiadados
(o ya lejanos).?
¿Tu intención
es quizá la de arrojarme a la calle de la diversidad, hasta el fondo y sin compromisos?
Tomado de Teorema
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http://www.scribd.com/doc/7180225/Pasolini-Pier-Paolo-Italia-Teorema 

