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LOS GATOS por Baudelaire


Relamidos amantes y al par sabios austeros
buscan por confidentes, en sus postrimerías,
potentes gatos dulces, prez de las celocías,
y al igual de sus amos morosos y frioleros.

Amigos de la ciencia, sensuales y mañeros,
escrutan el silencio de las noches sombrías.
De fúnebres corceles, ¡oh Erebo!, los tendrías
si a tu poder quisieran rendir sus lomos fieros.

Mientras duermen asumen la majestad serena
de las grandes esfinges tendidas en la arena
que en un sueño de siglos alelan la mirada.

Suelta la piel al frote mágico centelleo,
y desde el fondo de ágata de rubio cabrilleo
las místicas pupilas flechan su luz dorada.

Traducción por Guillermo Valencia.

EL ÁNGEL DE LA HISTORIA por Benjamin

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se representa un ángel que parece como si estuviera a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Sus ojos se abren de par en par, su boca permanece abierta, y sus alas extendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Ha dirigido su rostro al pasado. Allí donde aparece ante nosotros una cadena de acontecimientos, allí ve él una única catástrofe que amontona sin cesar ruina sobre ruina y se le arroja a los pies. Bien que le gustaría demorarse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado. Pero sopla una tormenta desde el Paraiso que se ha enredado en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Esta tormenta le empuja imparable hacia el futuro, al que el vuelve la espalda, mientras el montón de ruinas delante suyo crece hasta el cielo. Eso que nosotros llamamos progreso es esta tormenta.


Imagen: Angelus Novus - Paul Klee. 1920
Texto contenido en El concepto de la historia. A través de: Sobre el tiempo (Guido Indij)

ROMANCE DEL EMPLAZADO por Lorca


Para Emilio Aladrén

¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran al otro lado
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un norte
de metales y peñascos
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.

*

Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuernos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos,
el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.

TEXTOS GENERALES SOBRE LA HETERONIMIA por Pessoa

No sé quién soy ni qué alma tengo.
Cuando hablo con sinceridad, no se con qué sinceridad hablo.
Soy diversamente otro respecto a un yo que no sé si existe (si es esos otros).
Siento creencias que no tengo. Me arroban ansias que repudio. Mi perpetua atención sobre mí perpetuamente me apunta traiciones de alma a un carácter que tal vez yo no tenga, ni ella cree que tengo.
Me siento múltiple. Soy como una habitación con innumerables espejos fantásticos que distorsionan en reflejos falsos una unica realidad anterior que no está en ninguno y está en todos.
Como el panteista se siente árbol (?) e incluso flor, yo me siento varios seres. Me siento vivir vidas ajenas, en mí parcialmente, como si mi ser participara de todos los hombres, incompletamente de cada (?), por una suma de no-yos sintetizados en un yo postizo.

Tomado de: Sobre literatura y arte. Fernando Pessoa. Alianza Editorial.



UN EPÍGRAFE PARA LEO por Goodman

Parecía de buen talante, pensó ella;
pero aún así, tenía garras muy largas
y muchísimos dientes, de modo
que sintió que habría que
tratarle con respeto.

Tomado de Los Signos Solares de Linda Goodman, quien a su vez lo tomó de Alicia de Lewis Carroll.


CARTA A SALVADOR DALÍ por Lorca




Querido: Nunca había pensado que San Sebastián tuvieras las plumas de colores. Las flechas de San Sebastián son de acero pero la diferencia que yo tengo contigo es que tú las ves clavadas, fijas y robustas, flechas cortas que no se descompongan, y yo las veo largas… en el momento de la herida. Tu San Sebastián de mármol se opone al mío de carne que muere en todos los momentos, y así tiene que ser. Si mi San Sebastián fuera demasiado plástico yo no sería un poeta lírico sino un escultor (no pintor). Creo que no tengo que explicarte porqué no sería pintor. Pero la distinción es sutil. Pero lo que a mí me conmueve de San Sebastián es su serenidad en medio de su desgracia , y hay que hacer constar que la desgracia es siempre barroca; me conmueve su gracia en medio de la tortura, y esa carencia absoluta de resignación que ostenta en su rostro helénico , porque no es un resignado sino un triunfador, un triunfador lleno de elegancia y de tonos grises como un remero constante que desconociese los paseos de la ciudad. Por eso San Sebastián es la figura más bella, si no de todo el arte, del arte que se ve con los ojos.



¿No es verdad que San Sebastián está lejos del mar? ¡Verdad que (ni) las olas, ni las montañas, lo entienden? San Sebastián es un mito de agua dulce en un vaso de cristal puro. Fue martirizado dentro de una habitación y no amarrado a un árbol rugoso como lo representaron los románticos del renacimiento, sino amarrado a una columna de jaspe, amarillo y traslúcido como su carne. El árbol lo había inventado la edad media.



Todos tenemos una capacidad de San Sebastián bajo la murmuración y la crítica. A San Sebastián le dieron martirio con toda razón y estuvo dentro del orden y la ley en su momento. Pecaba contra su época… ¡pero no lo sabía! (Estética de la balanza) Ningún mártir lo supo. Y todos lo fueron por razón de Estado. No los mataron por adorar a su Dios sino por no respetar el Dios de los demás. Todos estaban fuera de la ley. Y no tenían razón. Sócrates puesto en este aprieto quizá habría optado por respetar las leyes de la república. ¡Dramático conflicto! San Sebastián se salva por su belleza y los demás se salvan por el amor. Todos construyen esa oración en su martirio y San Sebastián se diferencia de todos, posa y construye su cuerpo dando eternidad a lo fugitivo y logrando hacer visible una abstracta idea estética, como da una rueda la idea completísima del movimiento perpetuo. Por eso yo lo amo.



El aire que viene del mar es delicado. Los pájaros pueden volar sin llevar alas de repuesto como llevan en los Pirineos y montes del Cáucaso. Entre las gentes del hotel no hay siquiera una pantorrilla bien hecha. Las niñas que suben de las olas miran y las que bajan de la montaña desean. Estoy bastante aislado y no me gusta hablar con nadie como no sea con los camareros que son guapos y sé lo que van a decirme. Yo te recuerdo siempre. Te recuerdo demasiado. Me parece que tengo una cálida moneda de oro en la mano y no la puedo soltar. Pero tampoco quiero soltarla, hijito. Tengo que pensar que eres feísimo para quererte más.


CARTA A FEDERICO GARCÍA LORCA por Dalí



Querido Federico



He leído con calma tu libro que no puedo estarme de comentar algunas cosas. Naturalmente me es imposible coincidir en nada a la opinión de los grandes puercos putrefactos que lo han comentado. Andrenio, ect… pero creo que mis opiniones que cada día van concretándose en torno de la poesía pueden interesarte algo.



I. Me parece lo mejor del libro, lo último, martirio de Santa Olalla, pedazos de incesto – Rumor de rosa encerrado – estas cosas pierden ya buena parte del costumbrismo, son mucho menos anecdóticas que las demás ect. Lo peor me parece lo de aquel senior que se la lleva el río. La gracia producto de un estado de espíritu vasado en la apreciación deformada sentimentalmente por el anacronismo.



Lo de las enagua del santito en su alcoba, San Gabriel, me es hoy en que a toda producción solo admito la rabia en el crearla, una especie de inmoralidad –eso es lo que ha sido empleado por los franceses por el – esprit – Francés asqueroso e inadmisible – Cocteau – ect. i del que todos hemos sido contagiados.



II. Tu poesía actual cae de lleno dentro de lo tradicional, en ella advierto la substancia poética más gorda que ha existido: pero! Ligada en los absoluta a las normas de la poesía antigua, incapaz de emocionarnos ya, ni de satisfacer nuestros deseos actuales. Tu poesía está ligada de pies y manos a la poesía vieja – Tu quizá creerás atrevidas ciertas imágenes, o encontraras una dosis crecida de irracionalidad en tus cosas, pero yo puedo decirte que tu poesía se mueve dentro de la ilustración de los lugares comunes mas estereotipados i mas conformistas.



Precisamente estoy convencido que el esfuerzo oy en poesía solo tiene sentido en la evasión de las ideas que nuestras ideas ha ido forjando artificialmente, asta dotar a estas de su exacto sentido real.



En realidad, no hay ninguna relación entre dos danzantes i un panal de abejas, a menos que sea la relación que hay entre Saturno i la pequeña cuca que duerme en la crisálida o a menos de que en realidad no exista ninguna diferencia entre la pareja que danza i un panal de abejas.



Los minuteros de un reloj (no te figes en mis ejemplos, que no los busco precisamente poéticos) empiezan a tener un valor real en el momento en que dejan de señalar las oras del reloj i perdiendo su ritmo circular i su misión arbitraria a que nuestra inteligencia las ha sometido (señalar las horas), se evaden del tal reloj para articularse al sitio que correspondería el sexo de las miguitas del pan.



Tu te mueves dentro de las nociones aceptadas i anti-poéticas, -Hablas de un ginete i este supones que va arriva de un caballo i que el caballo galopa; esto es mucho decir, por que en realidad, sería conveniente averiguar si realmente es el ginete el que va arriva. Si las riendas no son una continuación orgánica de las mismísimas manos, si en realidad Mas veloz que el caballo resultan que son los pelitos de los cojones del ginete i que si el caballo precisamente es algo inmóvil al terreno por raíces vigorosas… ect. ect. Figurate pues lo que es llegar como tu lo haces al concepto de un Guardiacivil- Poéticamente, un guardia civil en realidad no existe a menos que sea una alegra i mona silueta viva i reluciente precisamente por sus calidades i sus piquitos que le salen por todos lados i sus pequeñas correas que son parte viceral de la misma vestiecita ect ect Pero tu, …putrefactamente –el guardia civil – qué hace? tal tal – tal, tal, irrealidad. -anti poesía –


Formación de nociones arbitrarias de las cosas:



Hay que dejar las cositas libres de las ideas convencionales a que la inteligencia las a querido someter – Entonces a estas cositas monas ellos solos obran de acuerdo con su real i consubstancial manera de ser – Que ellas mismas decidan la dirección del curso de la proyección de sus sombras! i a lo mejor lo que creiamos que haria una sombra mas espesa no hace sombra, ect ect. Feo-bonito? palabras que han dejado de tener todo sentido – Horror, eso es otra cosa, eso lo que nos proporciona lejos de toda estética el conocimiento poético de la realidad, i ya que el lirismo solo es posible dentro de las nociones mas o menos aproximativas que nuestra inteligencia puede percivir de la realidad.



Saldra un artículo dedicado a ti en la Gaceta donde hablo de estas cosas, i ademas de la importancia del dato estrictamente objetivo obtenido anti-artísticamente por un riguroso método analítico. Pero dejemos, yo cada día puedo menos asi en cartas, en canvio hago largos i substanciosos articulos llenos de ideas.



Federiquito, en el libro tuyo que me lo he llevado por esos sitios minerales de por aquí a leer, te he visto a ti, la vestiecita que tu esres, vestiecita erotica con tu sexo y tus pequeños ojos de tu cuerpo, i tus pelos i tu miedo de la muerte i tus ganas de que si te mueres se enteren todos los eñores, tu misterioso espíritu echo de pequeños enigmas tontos de una estrecha correspondencia horóscopa; tu dedo gordo en estrecha correspondencia con tu polla i con las humedades de los lagos de baba de ciertas especies de planetas peludos que hay – Te quiero por lo que tu libro revela que eres, que es todo al rebes de la realidad que los putrefactos an forjado en ti. Un gitano moreno de cabello negro corazón infantil, ect ect todo ese Lorca Nestoriano decorativo anti-real, inexistente solo posible de haber sido creado por los cerdos artistas lejos de los pelitos i de los ositos i siluetas blandas duras, i liquidas que nos rodean, ect ect.



Tu vestia con tus pequeñas huñas – tu que abeces la muerte te coge la mitad del cuerpo, o que te suve por las uñitas asta el ombro en esfuerzo esterilisimo! yo he vevido la muerte en tu espalda en aquellos momentos en que te ausentabas de tus grandes brazos que no eran otra cosa que dos fundas plegadas de pensamiento inconciente e inutil del planchado de los tapices de la residencia; … a ti, al Lenguado que se ve en tu libro quiero i admiro, a ese lenguado gordo que el dia que pierdas el miedo i te cagues en los Salinas, abandones la Rima en fin que el Arte tal como se entiende entre los puercos –aras cosas divertidas, orripilantes, [ilegible] crispadas poeticas como ningun poeta a realizado.



Adios. Creo en tu inspiración en tu sudor, en tu fatalidad astronómica. Este invierno te invito a lanzarnos en el vacio Yo ya estoy en el desde hace días; nunca había tenido tanta seguridad.



Ahora se algo de Estatuaria i de claridad real, ahora, lejos de Toda Estetica.



Abrazos



DALÍ



El surrealismo es uno de los medios de evasión.


Es esa evasión lo importante.


Yo voy teniendo mis maneras al margen del surrealismo, pero esto es algo vivo – Ya ves que no hablo de el como antes, tengo la alegría de pensar muy distintamente al verano pasado. Que fino eh?



Contenida en "Los Putrefactos".



A.A. y W.C. por Papini




Londres, 3 agosto

Salgo de un inmenso restaurante de lujo. ¡Horrible!
Nada más repugnante que todas aquellas bocas que se abren, que aquellos millares de dientes que mastican. Los ojos atentos, ávidos, brillantes; las mandíbulas que se contraen y se mueven; las mejillas que, poco a poco, se vuelven encarnadas... La existencia de los comedores es la prueba máxima de que el hombre no ha salido todavía de la fase animalesca. esta falta de vergüenza, hasta en aquellos que se creen nobles, refinados, espirituales, me espanta. El hecho de que la mente humana no ha asociado aún la manducación y la defecación, demuestra nuestra grosera insensibilidad. Sólo algunos monarcas de Oriente y los Papas de Roma han llegado a comprender la necesidad de no tener testigos es uno de los momentos más penosos de la servidumbre corporal y comen solos, como deberíamos hacer todos.
Llegará un tiempo en que causará estupefacción nuestra costumbre de comer en compañía -al aire libre y en presencia de extraños!-, como hoy sentimos disgusto al leer que Diógenes, el cínico, satisfacía en medio de la plaza sus más inmundos instintos. La necesidad de engullir fragmentos de plantas y animales para no morir, es una de las peores humillaciones de nuestra vida, uno de los más torpes signos de nuestra subordinación a la tierra y a la muerte. ¡Y en vez de satisfacerla en secreto, la consideramos como una fiesta, hacemos de ella una ceremonia visible, la ofrecemos como espectáculo cotidiano, con la indiferencia de los brutos!
En mi casa, en el Nuevo Partenón, he suprimido desde hace tiempo la costumbre cuaternaria de las comidas en común. En los corredores hay puertas cerradas con un cartelito encima donde aparecen las dos letras A.A. Todos los huéspedes saben que allí dentro, a cualquier hora, se halla comida y bebida. Son cuartitos pequeños, pero luminosos, con una sola mesa y una silla única. el que tiene hambre va alli dentro y se encierra. Cuando se ha saciado sale, sin ser visto, y vuelve a sus ocupaciones o a su vagar. Camareros encargados de aquel servicio visitan algunas veces al día aquellos gabinetes, hacen desaparecer los platos sucios y proveen de alimentos bien preparados que se mantienen calientes durante muchas horas. En la proximidad de cada cabina de alimentación hay un water -closet con los últimos perfeccionamientos higiénicos.
¿Dentro de cuántos siglos será adoptado mi sistema en todas las moradas de los hombres?

Tomado de Gog, Círculo de lectores, Barcelona 1969.








OVEJAS EN LA NIEBLA por Plath


Las colinas dan un paso dentro de la
blancura.
Gente o estrellas
me miran tristemente, los decepciono.
El tren deja un trazo de aliento.
Oh demorado caballo del color de la
herrumbre,
cascos, campanas dolorosas...

La mañana,
se pasó la mañana oscureciéndose,
flor suprimida.
Mis huesos se apropian de una quietud,
lejanos campos me funden el corazón.

Amenazan con llevarme hasta un cielo,
sin estrellas, ni padre:
Agua lóbrega.



EL BAPHOMET por Klossowsky

-¡Aléjate de estos lugares de amargura!- susurró la brisa que se insinuaba en sus propias volutas, mientras flotaba encima de la desconocida Isla de las Vacas.
Los inmensos bosques en medio de la capital, los cerros inclinados hacia las murallas del septentrión. la Torre misma del Templo, se habían desvanecido: en esa curvatura del Sena no había una sola aspa de molino; sólo un relieve lapidario erizado de esqueletos metálicos se prolongaba a lo largo de las dos orillas, sólo una agitación negruzca se transparentaba bajo las brumas sulfurosas.
Las palabras oídas imprimieron una espiral más larga a su expectativa:
-¿Eres tú?- y entonces se desplegó según este estremecimiento familiar del aire: la había reconocido, y abandonándose a la alegría de haber sido reconocido por ella:
-¡Oh soplo que nos consuela cuando a la hora vespertina la duda asalta nuestros espíritus! Dime: tantas plagas y guerras no han podido con esta raza codiciosa, ¿se reproducirá ella por mucho tiempo más? Porque son muchos los llamados y pocos los elegidos, un número de nacimientos siempre variable según lo que permita allá abajo la vida, más o menos dura o desenvuelta, tranquila o mortal, ¿me aguarda aquí todavía un efluvio de soplos en espera? ¡En qué desorden se pierde entonces mi celo! ¿Con qué sueña el creador? ¡Los astros se apartan en una fuga apasionada ante estas almas desperdiciadas! Pues mientras que, de siglo en siglo, el día del juicio retrocede, las más ancianas acechan a las más jóvenes y mezclándose por afinidad, se ponen de acuerdo para borrar su responsabilidad unas en otras, y así de a dos, de a tres, mutuamente implicadas, fingiendo un todo indisoluble, van y vienen en mi fortaleza desfiando mi razón escrutadora. ¡Qué dolor cuando ellas resuciten! Vanamente me esfuerzo en hacerles entender, mientras dura la cuarentena cuya guardia me incumbe, que si cada una ha de encontrar allá abajo algún día, su polvo personal, todavía serán responsables de él aquí!
-¡Desde hace mucho tiempo esperaba este momento de amargura y lasitud, yo, que no dejo de admirar tu gran paciencia para instruir a los soplos expirados, oh, Gran Maestro del Templo! Y tampoco quise alterar tu confianza en la tarea que te fue asignada en su tiempo por los Tronos y las Dominaciones. Pero un ciclo de acontecimientos se ha cumplido entre nosotros. Finalmente ha llegado la hora de prevenirte: el número de elegidos está cerrado. Debido a ello el género humano ha cambiado de sustancia; ésta no es ya condenable, ni santificable.¡De allí esa profusión infinita que engaña tu discernimiento! El peso de los expirados es tan grande que desequilibra la economía de las esferas. Esta prodigiosa cantidad de almas gira en vano sobre sí misma. Debes saber que por poco que los alientos escapen a tu vigilancia y se renueven con alguna unión carnal, ya no se infiltran sólo de a dos o tres como cuando se amalgaman, sino de a cinco, de a siete, en un sólo útero, ávidos de arrogarse en un embrión en el que poder descargar sus culpas anteriores y rehacerse una virtud: frecuentemente, desde el seno de alguna pobre loca, un cuerpo demasiado frágil es llamado a alojar la aparente unidad de un complejo de siete almas. ¡He aquí una naturaleza tormentosa, exuberante, intratable, que padece del tumulto de tantos soplos muchas veces exhalados, diferentes en el origen, la edad y el tipo, y el grado en que toman como propias sus vicisitudes! Ese cuerpo, luego de tantas pruebas, enseguida es destruido, y su soplo sube hasta aquí, se divide según las diversas corrientes que inmediatamente se pelean y se hostigan entre sí hasta que se dispersan en otras más violentas. He aquí porqué las violaciones y los estupros se redoblan, se duplican, se centuplican en el bajo mundo, y no alcanzan para cubrir el camino de semejantes trastornos; y por más que aumenten los nacimientos, el número de expirados que quisieran renacer siempre excederá el número de cuerpos que nacen año tras año. De modo que, finalmente, antes que buscar esta solución híbrida, la mayoría prefiere las violaciones y los estupros de lo alto que deshonran tu fortaleza. ¡Tu cargo cada vez será más ingrato hasta el día en que Dios se digne a crear una nueva especie: la anarquía turbulenta de las almas, sus adulterios, sus incestos en el círculo que te ha sido asignado irán en aumento! Puesto que la mayoría se sienten eximidos de resucita, Dios los abandona a su propio juicio.
La brisa se detuvo un instante. El soplo del Gran Maestro permaneció inmóvil...

Fragmento tomado de El Baphomet- primera edición - Editorial Las Cuarenta.





CUATRO FRAGMENTOS de Schopenhauer


¡Cuán larga es la noche de un tiempo infinito frente al breve sueño de la vida!


Los hombres se asemejan enteramente a los niños en que son traviesos, cuando uno se muestra demasiado indulgente con ellos, por eso no se debe condescendiente y afable para con nadie.


Lo que uno tiene por sí mismo, lo que le acompaña en la soledad y nadie puede darle o arrebatarle, eso es mucho más esencial que cuanto posee o es a los ojos de otros.

Bramán contra el talante melancólico y desconsolador de mi filosofía; pero esto se debe a que yo, en lugar de fabular un infierno futuro como correlato a sus pecados, he sabido mostrar que allí mismo donde hay pecado, en este mundo, también está ya presente algo así como el propio infierno.


Tomado de Manuscritos berlineses - Editorial Pre-Textos



NOCHE por Beckett





noche que tanto haces





que imploremos el alba





por favor noche





cae.

CUERVO COMULGA por Hugues


-Bueno-, dijo Cuervo, -¿con qué empezamos?
Dios roncaba, agotado por la Creación.
-¿Por dónde?- dijo Cuervo, -¿por dónde empezamos?-
El hombro de Dios era la montaña donde Cuervo se sentaba.
-Ven-, dijo Cuervo, - Vamos a discutir la situación-,
Dios yacía tendido, boquiabierto: un gran cadáver.

Cuervo tomó un bocado y lo engulló.

-¿Dará esta cifra digerida su sentido
sin que medie mi entendimiento?-

(Ésa fue la primera broma.)

Sin embargo, no es broma, se sintió de repente más fuerte.

Cuervo, alias el hierofante, se encogió inescrutable.

Medio iluminado. Mudo.

(Aterrado)

ELIS por Trakl

Elis, cuando el mirlo en el negro bosque llama,
es tu declinar.
Tus labios beben el frescor de la fuente azul de las rocas.

Deja, si tu frente sangra suave
antiguas leyendas
y el oscuro sentido del vuelo de las aves.

Pero tú entras con tiernos pasos en la noche
que cuelga cargada de uvas purpúreas,
y más bellos mueves tus brazos en el azul.

Un espino suena,
donde están tus ojos lunares.
Oh, hace tanto tiempo, Elis, que has muerto.

Tu cuerpo es un jacinto
en el que un monje hunde los céreos dedos.
Una negra gruta es nuestro silencio

de la que sale a veces un manso animal
y deja caer lento los pesados párpados;
sobre tus sienes gotea rocío,
el último oro de las estrellas declinantes.








ACERCA DEL RECUERDO por Canetti



¿Qué es el recuerdo?


Uno hace lo que ha sido.


Esto suena como si uno fuese libre de hacerlo. Pero no es así, ya que no inventa nada. Avanza un par de pasos creyendo que es uno quien los determina libremente, pero en cuanto los ha dado, nota que estaba prefijados. Sólo lo que ha pasado por el recuerdo se deja reconocer.


Lo triste del recuerdo: lo que ha consumido.


Lo alegre del recuerdo: el excedente.


El arte del recuerdo radica en su regulación.


Lo que se deja a un lado, lo que se elude.


Lo raro y lo acumulado.


Lo que se situá en primera línea: figuras deformadas que deben rectificarse. ¿A qué se debe que queramos conservar con vida ciertas cosas y no otras?


Lo diluido quiere redondearse en el habla. De una única palabra deben surgir de nuevo todas las frases. Relaciones percibidas por primera vez. La indignidad de unz yuxtaposición amorfa. Lo que hemos hecho a los demás les devuelve la vida. Cada cual es deudor como de muchas existencias, aunque solo haya vivido ésta.


Cada persona sabe más de lo que podría relatarse en una nueva y larga vida.


¿Qué es lo que determina la selección? Un único color del sentimiento: de agradecimiento o amargura, de odio o de nostalgia?


En otra lengua recordaríamos de otro modo. Habría que examinar esto con más detenimiento y, ¿acaso no eres tú el más indicado para hacerlo?


Transcrito de "El suplicio de las moscas", Anaya 1994

LA FUERZA por Jodorowsky



Sagrada hija de la fiera verde, soplo que clama por ser
forma,
sangre que aceita a las espadas, semen del volcán
interno,
retiro la máscara del punto vacío, creo en el vientre
árboles de fuego,
introduzco planetas en almendras, reintegro las
medusas del celo,
agrego a las cabezas mi diadema, renazco en el
cementerio de las metas,
obtengo la ignorancia de mí misma, que es el
conocimiento del mundo.


Imán de las flechas innacidas, horno donde el lodo
se hace aire,
nube que coagula en mármol, no soy la que refleja
sino la que es.
Que se convierta en espiral, el círculo estancado,
que en la tierra se abra el cielo
y que en cada sexo aniden los mil ritmos hasta formar
una argolla,
para que a nadie se le impida casarse con su cara
y encontrar en los ojos
el poder de la semilla. Más allá el comienzo de todos
los senderos,
donde ni siquiera los espejismos mienten, soy la miel
que florece en el cadáver del héroe,
llave que es suma de todas las entradas,
montaña que emprende el vuelo, esperanza reducida
a una fecunda herida.


Si atrapada en la carne no hundo mi aureola en la
ausencia, ¿puedo saber dónde estoy?
Si agredida por el tiempo no promulgo la perla del
deseo, ¿puedo decir que voy?
Si perdida en las espiras de las jerarquías no quiebro
la jaula del yo, ¿puedo afirmar que soy?


He de vencer al fantasma de la muerte, desintegrar
la línea que limita a la vigilia,
invocar en esa frontera fría el advenimiento de un
placer sin normas,
descender hacia los demonios que danzan en las
cavernas del alma,
surgir del pantano ardiente lanzando el grito de mi
primer orgasmo.


Quiero que el suelo se transforme en piel de virgen
para que los pasos sean caricias que fermenten.
Quiero partir las columnas del templo donde duerme
el ángel de hielo que teme convertirse en sangre.
Quiero ser el loto que se eleva hacia el firmamento
arrastrando como cauda al pantano que lo engendra
para llegar ahí donde las apariencias se hacen carne
y sea yo el hocico por donde emerge el aliento.



¿En qué misterio de mi nervio se forma el caos que te
aterra
¿Dejarás cabalgar mis caballos por tu celador intelecto?
¿Domarás por fin al clon que vomita un mar de sueños?
¿Serás la flecha que perfora el blanco y lo insemina?
¿Serás el cáliz donde brilla el pan de fuego y el vino
que lo engendra?
¿Serás al alfombra de flores en el camino del calvario?
¿Serás el témpano que se disuelve en estrellas que
copulan?
¿Demolerás catedrales para exhumar el huevo donde
yace un Mesías?
¿Sumergirás a Dios en las tinieblas para hacerlo halo
de mi pubis?


Cruza la puerta, oye el rugido de la primavera,
que la solitaria fuente de las ilusiones
acceda a florecer en astros verdaderos
porque soy aquella que nace de la tierra
y sin embargo diferente de la tierra,
aquella que las tinieblas no conocen
aunque su cuerpo sea de pura sombra,
aquella que es el magma de una lámpara
y en la blanca cima el fondo de un abismo.
¿Puedes ahora recordarme? Soy tu madre,
la imperecedera fuerza a la que llamas alma.



Transcrito de "Yo, el Tarot". Siruela 2006

COLOQUIO CON GARCÍA LORCA (o de las corridas) por Papini

Madrid, 8 de abril.




Fui ayer a la Plaza de Toros, y un amigo español que me acompañaba me presentó a un joven de aspecto genial y viril que se llamaba García Lorca, y es ya famoso aquí y en América como poeta y pintor. Me causó una bellísima impresión, incluso por su orgulloso ánimo salvaje, y concluida la corrida fuimos los tres al "Café del Pombo". Como sucede frecuentemente en este país, la conversación versó acerca de la tauromaquia, y quise saber de labio de García Lorca qué pensaba de los extranjeros dispuestos a ver en ese juego sangriento una prueba de crueldad del pueblo español, y el joven poeta me respondió: No todos los extranjeros son tan imbéciles, pero la mayoría de los que vienen son simultáneamente atraídos y asqueados por el espectáculo de nuestras corridas. Esto depende en gran parte de que son viajeros filisteos, y aun cuando sean personas cultas carecen de verdadero espíritu poético. Estoy escribiendo un poema sobre Ignacio Sánchez Mejías, uno de nuestros toreros más famosos, y espero hacer comprender la belleza heroica, pagana, popular y mística que hay en la lucha entre el hombre y el toro. Pero creo que nadie ha sabido explicar a los extranjeros el sentido profundo, sublime, y hasta diré casi sobrehumano, del sacrificio taurino.
"La corrida, en sí, a pesar de sus acompañamientos acrobáticos y espectaculares, es en realidad un misterio religioso, un rito sacro. Con sus acompañantes o acólitos, el torero es una especie de sacerdote de los tiempos precristianos, pero al que el Cristianismo no puede condenar. ¿Qué es lo que representa el toro en la conciencia de los hombres?, la energía primitiva y salvaje, y al mismo tiempo la ultrapotencia fecundadora. Es el bruto con toda su potencia oscura; el macho con toda su fuerza sexual.
"Pero el hombre, si quiere ser verdaderamente hombre, debe disciplinar y conducir la fuerza con inteligencia, debe ennoblecer y sublimar el sexo con amor. Le corresponde matar en sí mismo la animcalida primigenia, vencer el porcentaje de buro que hay en él; la adoración de la fuerza muscular agresiva y de la fuerza erótica, igualmente agresiva.
"La corrida es la representación pública y solemne de esa victoria de la virtud humana sobre el instinto bestial. El torero, con su inteligencia pronta y despierta, con la ligereza de los movimientos rápidos y elegantes de su cuerpo, supera, vence, y da por tierra con la masa membruda, ciega y violenta del toro. La victoria sobre la bestia sensual y feroz es la proyección visible de una victoria interior. Por tanto, la corrida es el símbolo pintoresco y agonístico de la superioridad del espíritu sobre la materia, de la inteligencia sobre el instinto, del héroe sonriente sobre el monstruo espumajeante o, si se prefiere, del sabio Ulises sobre el cruel Cíclope.
Así, pues, el torero es el ministro cruento en una ceremonia de fondo espiritual, su espada no es otra que el descendiente supérstite del cuchillo sacrificial que utilizaban los antiguas sacerdotes. Y así como también el Cristianismo enseña a los hombres a liberarse de las sobrevivencias bestiales que hay en nosotros, nada hay de extraño que un úeblo católico como el nuestro concurra a este juego sacro, aun cuando no comprenda con claridad la íntima significación espiritual del mismo. Se podría recordar también que el rito inicial del antiguo culto de Mitra, aquella religión amenazó el triunfo del Cristianismo, consistía en el sacrificio del toro. el taurobolio. Si los humanitarios y puritanos extranjeros, que habitualmente están dotados de inteligencia más bien estrecha, fueran capaces de profundizar el verdadero secreto de la tauromaquia, juzgarían de una manera muy diversa a nuestras corridas.
El amigo español se levantó y abrazó a García Lorca. También yo, aun cuando no diera muestras externas de entusiasmo tan expresivas, reconocí que su ingeniosa y paradójica teoría era merecedora de una atenta meditación.




(Tomado de El libro negro de Giovanni Papini).


ENCUENTRO por Federico García Lorca



Alguien


respira en mi cuarto.


miro y encuentro


a un muchacho


melancólico, todo


vestido de blanco


con un aire doliente


de efebo legendario.


«¡No te asustes!» -exclama-


Y, moviendo los brazos,


«¡No te asustes! –me dice-.


¡Yo soy el diablo! »




¡Oh magnífico


diablo


diablo


diablo!



¡Qué maravilla, todo


vestido de blanco


blanco


blanco!





«Yo siempre fui un ángel.


Soy calumniado


En todas las historias


Y en los retablos.


Mathias Grünewald


Y San Macario,


Teniers y Antonio


el ermitaño


sólo vieron demonios


falsos,


espectros de reptiles


del antaño


y puedo asegurarte


que estaban soñando.


Soy un desengañado.


Voy por las avenidas


de los vientos, rumiando


la milenaria hiel


de mi fracaso


y conozco el mito


de Fausto.


¡Oh, cómo me han


calumniado!


he aquí


mi castigo. Soy blanco


y los hombres me ven


encarnado.


Los demonios que sueñan


tus hermanos,


son ellos mismos, ellos,


proyectados


en los turbios paisajes


de sus actos.


Estoy ciego, ¿no ves?


Dame la mano…



……………………………………………………………….





Mi lámpara está siempre


agonizando. »


Yo siento una infinita


compasión. El espacio


se llena de feéricos nardos


y el mancebo ilumina


la estancia con sus labios.




¡Oh diablo


diablo


diablo!


¿Quién diría que eres


blanco


blanco


blanco?



Arde la mariposa


en el faro


y el propio corazón


en el extraño.


Dentro del Sueño vivo


tú pensabas crearlos.


Tú soñabas ser padre


del viento y de los astros.


El eterno alfarero


Te echó de sus estados


ya tarde; cuando habías


imbuido en su barro


un amor imposible


de ser saciado


y el germen de la ciencia


con el germen del llanto.



Te calumnian todos


los cristianos.


Son ellos mismo, ellos,


Su Enemigo Malo.


Tú eres un ángel


con un alto


fulgor para


ser subordinado.


El más maravilloso


Fracaso.



¡Oh diablo


diablo


diablo!



¿Quién diría que eres


blanco


blanco


blanco?



¿Quién diría que eres


santo


santo


santo?





El Eco de los ecos


gira sobre mi cuarto.


El muchacho con aire


de efebo legendario


se disuelve en las caras


del prisma rosado.


y yo me voy por unas


perspectivas de ocaso


donde se abren las fuertes


rosas de los labios.




LO ARCANGÉLICO por Georges Bataille



(...)

la locura alada mi locura
desgarra la inmensidad
y la inmensidad me desgarra

estoy solo
hombres ciegos leerán estas líneas
en interminables túneles

caigo en la inmensidad
que cae en sí misma
más negra que mi muerte

el sol es negro
la belleza de los seres es el fondo de las cuevas un grito
de la noche absoluta

lo que ama en la luz
el estremecimiento que la hiela
es el deseo de la noche
(...)

EN LA NOCHE por Henri Michaux





En la noche

En la noche

Yo me he unido a la noche

A la noche sin límites

A la noche.

Mía, bella, mía.

Noche

Noche de nacimiento

Que me llena de mi grito

De mis espigas

Que me invades

Que produces oleada tras oleada

Que produces oleadas a mi alrededor

Y fumas, eres fuerte densa

Y muges

Eres la noche.

Noche que yace, Noche implacable

Y su fanfarria, y su playa,

su playa en alto, su playa en todas partes,

su playa bebida, su peso es rey, y todo sometido a tí

Debajo tuyo, bajo más tenue que un hijo,

Bajo la noche

La noche.