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DETERMINISMO por Ernesto Sábato



La vertiginosa idea de que todo está inexorablemente vinculado y que una nariz diferente de Cleopatra habría producido una vida diferente del señor J. M. Smith, empleado del Banco de Boston, produce en muchas personas una especie de desmoralización: “Si eso es cierto —dicen—, no vale la pena esforzarse en nada”. No dándose cuenta de que si eso es cierto no hay tal efecto desmoralizador: esa aparente desmoralización estaba decidida de antemano por las infinitas causas que la precedieron. 

Una candidez parecida es provocada a veces por la idea de un eterno retorno: hay personas que creen poder echarse al abandono porque se han convencido de que esta vida y este universo han sucedido exactamente otras veces y han de suceder infinitas veces más. Pero si realmente hay eterno retorno y reproducción idéntica de los ciclos, es claro que ese echarse al abandono no puede ser una novedad: se ha producido en cada ciclo y se ha de producir por toda la eternidad. 

Entonces, ¿qué?, dice esta gente, desalentada —aunque ya con temor de que ese desaliento no sea voluntario ni nuevo. Pero si es muy simple: basta rechazar el determinismo absoluto y el eterno retorno. 



VENTANA SOBRE LAS DICTADURAS INVISIBLES por Eduardo Galeano


La madre abnegada ejerce la dictadura de la servidumbre. 
El amigo solícito ejerce la dictadura del favor. 
La caridad ejerce la dictadura de la deuda. 
La libertad de mercado te permite aceptar los precios que te imponen.
La libertad de opinión te permite escuchar a los que opinan en tu nombre.
La libertad de elección te permite elegir la salsa con que serás comido.




Tomado de: Las palabras andantes

UN PAR DE PEQUEÑOS CÍRCULOS por Franz Kafka



Aquí estaba mi instituto; en aquel edificio del lado opuesto, mi universidad. Un poco más hacia la izquierda se encuentra mi oficina. En este pequeño círculo -y trazó con su dedo un par de pequeños círculos- queda encerrada toda mi vida. 


Tomado de: http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Kafka_Franz-Aforismos_visiones_y_sueños.pdf

EL AMOR QUE SIENTES por Franz Kafka



La figura reservada con la que siempre me encontraba no era la que dice: «no te amo», sino la que dice: «no me puedes amar por más que quieras hacerlo; tú amas, infeliz, al amor que sientes por mí, pero el amor que sientes por mí no te ama a ti». Por consiguiente resulta inexacto decir que he experimentado la palabra «te amo», sólo he experimentado la serenidad paciente que habría debido ser interrumpida por mi «te quiero»; sólo eso he experimentado, si no nada.


ANTE LAS PUERTAS por Franz Kafka


Estamos abandonados como niños extraviados en el bosque. Cuando permaneces ante mí y me miras, qué sabes tú de los dolores que hay en mí y qué sé yo de los que hay en ti. Y si yo me arrojara a tus pies y llorara y te contara, qué sabrías más de mí que del infierno, si alguien te hubiese dicho que allí hace calor y es un lugar espantoso. Sólo por eso los seres humanos deberíamos mostrarnos entre nosotros tan respetuosos, tan pensativos y amantes como si estuviéramos ante las puertas del infierno.


LO QUE HAY DETRÁS por Brontis Jodorowsky


Como temo que no funcione, hago que no funcione.
Temo que no funcione porque no quiero que funcione.
No quiero que funcione porque, si funcionara, me haría funcionar.
Si yo funcionara, todo lo que me impide funcionar dejaría de funcionar.
Y si todo lo que me impide funcionar dejara de funcionar, yo dejaría de ser un mecanismo…



FATUM E HISTORIA (Fragmento) por Friedrich Nietzsche



"Yo he intentado negarlo todo: ¡pero destruir es muy fácil, más cuán difícil es construir! E incluso destruirse a sí mismo parece más fácil de lo que es; estamos tan determinados por las impresiones de nuestra niñez, por la influencia de nuestros padres, por nuestra educación, y lo estamos hasta un nivel tan profundo de nuestro ser interior, que dichos prejuicios, profundamente arraigados, no son tan fáciles de remover por argumentos racionales o por la mera voluntad. La fuerza de la costumbre, la necesidad de algo superior, la ruptura con todo lo establecido, la aniquilación de todas las formas de la sociedad, la duda acerca de si, durante dos milenios, la humanidad no se habrá dejado cautivar por una falsa imagen, el sentimiento de la propia temeridad y de la propia audacia: todo esto mantiene una lucha aún no resuelta hasta que, al final, una serie de experiencias dolorosas, de acontecimientos tristes en nuestro corazón, otra vez nos llevan a nuestra antigua fe de la infancia. Sin embargo, la impresión que produce observar la incidencia de estas dudas sobre nuestro ánimo debe ser, para cada uno, un hito importante de su propia historia cultural. No puede pensarse otra cosa sino que algo tiene que permanecer firme, un resultado de toda aquella especulación que no siempre es un saber, sino que también puede ser una creencia, una fe; sí, algo que incluso un sentimiento moral puede reanimar a veces o dejar en suspenso."



Texto completo disponible en:

DE PIE por Emile Ciorán




Incapaz de levantarme, atado al lecho, me dejo llevar por los caprichos de la memoria, y me veo vagabundeando, niño, en los Cárpatos. Un día me encontré con un perro cuyo dueño, sin duda para deshacerse de él, lo había amarrado a un árbol. Estaba transparente de delgadez y tan vacío de vida que apenas si tuvo fuerzas para mirarme sin moverse. Sin embargo, estaba de pie, él...



Tomado de "El inconveniente de haber nacido"
Texto completo en pdf: http://www.concepto.net/LibroBak1.pdf

RUMORES por Karl Kraus


Conocí a un hombre que se veía como el rumor. El rumor es gris y su paso es juvenil; el rumor corre y no obstante le toma veinte años llegar de una habitación a la otra, pero ahí coloca sobre la mesa, como si fueran novedades, cosas que ni siquiera entonces sucedieron. El rumor apelmaza una ejecución que fue revocada con un parto prematuro que no tuvo lugar, siembra un tono de voz ajeno en un estercolero que fue invento suyo, oyó con sus propios ojos lo que nadie vio, y vio con oídos ajenos lo que nadie oyó. El rumor tiene una voz profunda y un semblante alto. Tiene fantasía sin personalidad. Si está en calma, se ve como si el problema del surgimiento de la Septuaginta ya hubiese sido resuelto. Si está en movimiento, entonces debemos contar con una nueva versión del infanticidio de Belén. El rumor es el hermanastro mayor de la ciencia y un concuñado de la información. De los vedas a los libros de cocina, nada que no esté confirmado le es ajeno. El rumor, que sólo ama a escritores muertos, puede aplicarse también al autor contemporáneo desde el momento en que se le pueda adquirir como libro usado, ya que entonces puede confundir una primera edición con una segunda. El rumor tiene el sentido del humor que surge a partir de la distancia con los hechos. Desilusiona a quien cree en rumores, y le gusta burlarse de quien no cree en rumores. Dice algo. Si difama, no se le lleva a juicio. No le sirve al testigo, no le sirve al acusado. Se niega a sí mismo. Sabe de todo, dice aún más, pero no es confiable.


Traducido por Gonzalo Vélez


MONÓLOGO DE UN PADRE CON SU HIJO DE MESES por Enrique Lihn


Nada se pierde con vivir, ensaya:
aquí tienes un cuerpo a tu medida
Lo hemos hecho en sombra por amor a las artes de la carne
pero también en serio
pensando en tu visita como en un nuevo juego gozoso y doloroso;
por amor a la vida, por temor a la muerte y a la vida,
por amor a la muerte
para ti o para nadie.

Eres tu cuerpo, tómalo, haznos ver que te gusta como a nosotros este doble regalo que
te hemos hecho y que nos hemos hecho.
Cierto, tan sólo un poco del vergonzante barro original,
la angustia y el placer en un grito de impotencia.
Ni de lejos un pájaro que se abre en la belleza del huevo,
a plena luz, ligero y jubiloso, sólo un hombre:
la fiera vieja del nacimiento, vencida por las moscas, babeante y rebosante.

Pero vive y verás el monstruo que eres con benevolencia
abrir un ojo y otro así de grandes,
encasquetarse el cielo, mirarlo todo como por adentro,
preguntarle a las cosas por sus nombres
reír con lo que ríe,
llorar con lo que llora,
tiranizar a gatos y conejos.

Nada se pierde con vivir, tenemos todo el tiempo del tiempo por delante
para ser el vacío que somos en el fondo.
Y la niñez, escucha:
no hay loco más feliz que un niño cuerdo
ni acierta el sabio como un niño loco.
Todo lo que vivimos lo vivimos ya a los diez años más intensamente;
los deseos entonces se dormían los unos en los otros.
Venía el sueño a cada instante,
el sueño que restablece en todo el perfecto desorden
a rescatarte de tu cuerpo y tu alma;
allí en ese castillo movedizo eras el rey, la reina, tus secuaces, el bufón que se ríe de sí mismo,
los pájaros, las fieras melodiosos.

Para hacer el amor allí estaba tu madre
y el amor era el beso de otro mundo en la frente,
con que se reanima a los enfermos,
una lectura a media voz,
la nostalgia de nadie y nada que nos da la música.

Pero pasan los años por los años y he aquí que eres ya un adolescente.
Bajas del monte como Zaratustra a luchar por el hombre contra el hombre:
grave misión que nadie te encomienda;
en tu familia inspiras desconfianza,
hablas de Dios en un tono sarcástico, llegas a casa al otro día, muerto.
Se dice que enamoras a una vieja, te han visto dando saltos en el aire,
prolongas tus estudios con estudios de los que se resiente tu cabeza.
No hay alegría que te alegre tanto como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo como el placer de vivir sin objeto.
Grave edad, hay algunos que se matan porque no pueden soportar la muerte,
quienes se entregan a una causa injusta en su sed sanguinaria de justicia.
Los que más bajo caen son los grandes,
a los pequeños les perdemos el rumbo.
En el amor se traicionan todos,
el amor es el padre de sus vicios.
Si una mujer se enternece contigo le exigirás te siga hasta la tumba,
que abandone en el acto a sus parientes,
que instale en otra parte su negocio.

Pero llega el momento fatalmente en que tu juventud te da la espalda
y por primera vez su rostro inolvidable en tanto huye de ti que la persigues a salto de ojo,
inmóvil, en una silla negra.
Ha llegado el momento de hacer algo parece que te dice todo el mundo
y tu dices que sí, con la cabeza.
En plena decadencia metafísica caminas ahora con una libretita de direcciones en la mano,
impecablemente vestido,
con la modestia de un hombre joven que se abre paso en la vida,
dispuesto a todo.
El esquema que te hiciste de las cosas hace aire y se hunde en el cielo dejándolas a todas en su sitio.
De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas como un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, ganas lo que mereces, mereces lo que vives:
eres, por fin, un hombre entre los hombres.

Y así llegas a viejo como quien vuelve a su país de origen después de un viaje interminable corto de revivir, largo de relatar,
te espera en tí la muerte, tu esqueleto con los brazos abiertos,
pero tu la rechazas por un instante,
quieres mirarte larga y sucesivamente en el espejo que se pone opaco.
Apoyado en lejanos transeúntes vas y vienes de negro,
al trote,conversando contigo mismo a gritos, como un pájaro.
No hay tiempo que perder, eres el último de tu generación en apagar el sol y convertirte en polvo.

No hay tiempo que perder en este mundo embellecido por su fin tan próximo.
Se te ve en todas parte dando vueltas en torno a cualquier cosa como en éxtasis.
De tus salidas a la calle vuelves con los bolsillos llenos de tesoros absurdos: guijarros, florecillas.
Hasta que un día ya no puedes luchar a muerte con la muerte y te entregas a ella, a un sueño sin salida, más blanco cada vez, sonriendo, sollozando como un niño de pecho.

Nada se pierde con vivir, ensaya: aquí tienes un cuerpo a tu medida,
lo hemos hecho en la sombra por amor a las artes de la carne pero también en serio,
pensando en tu visita
para ti o para nadie. 



EN HONOR DE UNA PÉRDIDA por Alejandra Pizarnik


La para siempre seguridad de estar de más en el lugar donde los otros respiran. De mí debo decir que estoy impaciente porque se me dé un desenlace menos trágico que el silencio. Feroz alegría cuando encuentro una imagen que me alude. Desde mi respiración desoladora yo digo: que haya lenguaje donde tiene que haber silencio. 

Alguien no se enuncia. Alguien no puede asistirse. Y tú no quisiste reconocerme cuando te dije lo que había en mí que eras tú. Ha tornado el viejo terror: haber hablado nada con nadie.

El dorado día no es para mí. Penumbra del cuerpo fascinado por su deseo de morir. Si me amas lo sabré aunque no viva.. Y yo me digo: Vende tu luz extraña, tu cerco inverosímil. 

Un fuego en el país no visto. Imágenes de candor cercano. Vende tu luz, el heroísmo de tus días futuros. La luz es un excedente de demasiado cosas demasiado lejanas. 

En extrañas cosas moro. 

   

SI PUDIERAS ESCARBAR EN MI PECHO por Jaime Sabines


Si pudieras escarbar en mi pecho, y escarbar en mi alma y escarbar por debajo de las tumbas, no encontrarías nada. Es sólo el tiempo el que nos pone algo en las manos, una fruta, una piedra, algodones o vidrios.

Soy inmensamente esta hora. Me he puesto esta mirada en los ojos y estoy frente a las sombras. la vida sólo dice las palabras que le hemos enseñado, y el silencio es un cristal opaco, el misterio es un muro detrás del cual no hay nada.

¿Cuál es el esqueleto de mis días?, ¿qué rastro, qué huella de mí queda?, ¿qué permanece, sino estos vanos humos de la memoria encerrados en este cuarto ciego? Abrid las ventanas! que entre luz y que entre el aire, el aire que es el más fiel testigo de la vida!

En vano quieres sacar agua del pozo. El ayer se ha secado, y solo rastrojos bostezan en su arenal oscuro.

LOS ODIOS FAMILIARES por Miguel Ángel Asturias



En compañía del doctor Gilbert Robin haremos a través de su libro titulado Los odios familiares, una incursión freudiana, si se sufre que así lo diga, por los terrenos sagrados de la familia. Es de advertir que por ellos hasta la fecha sólo había pasado el pie florido de la literatura: obras teatrales, novelas, cuentos picarescos. Vamos adelante. Al hablar de los odios entre hermanos, el doctor Robin nos hace ver que el hermano detesta más espontáneamente a su hermano que a su hermana. Hay en ello un fuerte resabio del instinto sexual. Las razones del odio entre hermanos son múltiples y desconocidas. La preferencia de los padres, la envidia, los celos. (Guy de Maupassant nos habla en su novela Pedro y Juan, del caso del hermano celoso que sufre y se alegra con los triunfos y caídas de su hermano, emociones que son contrarias a sus propios deseos). Por otra parte, es forzoso comprender que en estos tiempos el sentimiento de igualdad ha tomado la forma de una necesidad orgánica y que es aquí donde debe buscarse la fuente de la mayor parte de los odios entre hermanos. 

Siendo los padres y parientes los que tienen gran culpa en el nacimiento de tales desviaciones,  o cuando menos que las estimulan, forzoso es dirigirse a ellos para que, cediendo a sus inclinaciones, den lugar al equilibrio que debe reinar en las familias normales. 

El odio entre hermanas es el más frecuente, ora porque una de ellas es menos bella, ora porque en casa se la dan a una los mejores trajes, ora porque en sociedad la más bella es más cumplimentada, ora porque tiene novio. A este respecto hay, según el doctor Robin, dos clases de naturalezas: las que disimulan el rencor y las que lo manifiestan. Las constataciones psicológicas pueden hacerse en la segunda clase con facilidad y sin mayores conocimientos. No es uno, desgraciadamente, el caso de la hermana que se venga de su hermana, empleando desde los medios inofensivos, por así decir, de la calumnia y el anónimo, hasta el crimen. ¿De qué no es capaz un espíritu enfermo cuando desea destruir la felicidad que le parece injusta e insoportable? Los odios de los padres para los hijos son de todos los días en las sociedades donde la civilización ha complicado la vida y ha hecho difíciles los medios de subsistencia. No olvidemos, por otra parte, que los filósofos y los sabios están de acuerdo sobre el carácter inestable de los sentimientos paternales en la animalidad y en los hombres anormales. Una madre, por ejemplo, odia a uno de sus hijos porque su nacimiento le recuerda sentimientos que ella quisiera tener olvidados. En la mayoría de los casos, de padre a hijos, el odio se manifiesta como antipatía muy velada.

Los odios filiales completan el cuadro anterior. Nosotros hemos sido más de una vez testigos del odio de los hijos para sus padres, en casos concretos, sigue el doctor Robin: Benjamín Constant, Baudelarie, Mirabeaud, Stendhal, quien, como saben mis lectores, se las tuvo que ver con su tía Serafina, que era una fiera, y con el abate Raillane, su preceptor. 

André Gide, entre los modernos, nos habla de ese odio en su obra El niño prodigio; Les Thibault, de Martin du Gard, es otro ejemplo, y a propósito podemos citar La casa natal, de Jacques Copeau, y de América, a Castelonuovo, el joven autor argentino que en su libro de cuentos Malditos nos habla del padre borracho, y al gran Florencio Sánchez, en M’hijo el dotor, tan profundamente humano. 

Al final del volumen del que me ocupo, el doctor Robin da las medidas profilácticas. La primera condición para deshacerse de los odios familiares es verlos de frente, encararse con ellos, confesarlos. Los odios que se desnudan, se aplacan. Los que se guardan en silencio, se fermentan. La sola curación efectiva es la de habituarse en las familias a pensar en voz alta. 

3 de noviembre, 1926.


PRÓLOGO A UNA ANTOLOGÍA DE POESÍA ANARQUISTA por Omar Árdila


Insumisos, insurrectas, subversivos, rebeldes, insurgentes, conspiradoras, revolucionarios, agitadoras, libertarios, anarquistas… los ha habido en todas las culturas y desde tiempos inmemoriales, incluso, en aquellos lugares donde el terror ha campeado poderoso y altivo, instaurando el prejuicio como su mejor arma para sostener los anhelados “equilibrios”. De esos particulares personajes, nos han contado las mitologías, los relatos épicos, los tratados históricos, los textos religiosos, y no precisamente para exaltarlos o recordarlos con respeto y dignidad; por el contrario, para iniciar con ellas la reseña de los proscritos y enjuiciar sus actos como entorpecedores de los imaginados “paraísos perdidos”. 

Estos incómodos sujetos, aunque aislados espacial y temporalmente, han permanecido unidos por su espíritu fervoroso e inclaudicable. Por supuesto, no todas han defendido los mismos ideales ni ejercido las mismas prácticas, ni tampoco han gozado de los pequeños triunfos de la memoria – que en efecto se han dado –  con los cuales se ha logrado fundar una iconografía de luchadoras sociales que han rebasado múltiples fronteras. Pero, precisamente, porque consideramos que aún hay muchas voces olvidadas, insistimos en rescatarlas trazando cartografías a partir de una particular actividad artística vinculada con una praxis ideológica: la poesía anarquista.

Advertimos a quienes consideran – desde ciertos sectores que también se reclaman revolucionarios –  que este propósito es excluyente y peligrosamente generador de distanciamientos, que no es ese nuestro propósito; sin embargo, es apenas natural y oportuno (debido a los múltiples intentos de acallarnos y de agraviarnos con el olvido, aún por quienes dicen estar combatiendo por un mundo mejor) que también los ácratas nos preocupemos por reavivar las voces poéticas que nos han alentado y que han resistido ante todo tipo de persecuciones. 

Y ya que nos hemos encauzado por tan inquietante sendero, es preciso hacer unas acotaciones, puesto que a la dificultad consabida para realizar cualquier tipo de antología, se suma el que no estamos exentos de operar con tal subjetivismo que nos lleve a incluir o a obviar a quienes – “a todas luces” – debieran haber sido seleccionados o dejado por fuera. Sin embargo, asumimos el reto de iniciar esta construcción, ante todo, alentados por la confianza de que otros compañeros ayudaran a complementar o a pulir este trabajo. 

Lo primero que queremos manifestar es que tratamos de seleccionar, primordialmente, autoras que se proclamaron como anarquistas habiendo o no militado en asociaciones de este tipo. Algunos de ellos, posteriormente tomarían rumbos diferentes, pero como no estamos buscando hacer enjuiciamientos morales, nos interesa es el espíritu de su obra en un contexto determinado. En segundo lugar, consideramos importante incluir poetas con alto reconocimiento dentro de la lírica mundial, quienes sin militar en agrupaciones anarquistas sí tuvieron o tienen una gran afinidad con sus ideas; y otros que, quizás sin tener conciencia de dichas ideas, llevaron vidas y construyeron obras decididamente libertarias. 

Podríamos decir de todas ellas que eran “anarquistas congénitas” que exhumaban rebeldía. Es el caso de Lao Zi, Rosario de Acuña,  Wilde, Rimbaud, Artaud, Blake, Victoria Aldunate, Schelling, León Felipe, Byron, Heine, Ana María Martínez Saguí, Cravan, entre otros. Y hasta nos atrevimos a incluir una polémica figura literaria, vinculada usualmente por la crítica con el pensamiento de derecha, quien, inesperadamente, publicó sus primeros y revolucionarios poemas – esos que no traen las antologías oficiales – en periódicos anarquistas; se trata, ni más ni menos, que de Jorge Luis Borges. 

Asimismo, somos conscientes de que muchas autoras también han quedado por fuera, principalmente, por el desconocimiento que tenemos de sus obras o porque deliberadamente han decidido quedarse en el anonimato. Además, de unos pocos, encontramos referencias sobre su trabajo literario pero no fue posible hallar obras poéticas. Por eso anhelamos que, con la ayuda de los lectores interesados, podamos seguir alimentando este flujo propulsor de la memoria y continuar haciéndolo circular más allá de los espacios libertarios, pues creemos que esta selección de autores identificados con un singular pensamiento político, debe también generarle inquietudes a todos los estudiosos de la literatura. 

Por otra parte, queremos hacer algunos apuntes sobre la concepción del arte en el anarquismo, los cuales pueden ayudarnos a dimensionar la importancia de esta actividad dentro de dicha propuesta sociopolítica y, especialmente, la gran estima que se ha tenido por la poesía en el mundo ácrata, la cual ha sido considerada como una verdadera arma para adelantar la lucha política. Y aunque no olvidamos lo poético que siempre habita en el corazón de toda creación artística, nuestro trabajo busca concentrarse en la especificidad lírica. 

Uno de los primeros presupuestos en los que se afianza el pensamiento anarquista es que “para crear hay que destruir”, y es, en gran medida, el artista quien se aproxima a la belleza a través de la variación, constituyéndose como un devenir revolucionario. De entrada, las  artistas de Acracia se instalan en la línea herética, en contravía de la cultura y la tradición, aunque no pierden su horizonte pluralista, que les permite renovarse constantemente a partir de su propia experiencia y  ratificando siempre el valor de la diferencia, pues el creador no encaja en la estructura de una “sociedad igualitaria”, históricamente nivelada por lo bajo, gracias al predominante ejercicio de la autoridad y el patriarcado. El artista ácrata ha luchado por la “individualización” y no por el “individualismo”, como ligeramente se le ha señalado por algunos sacerdotes que preconizan el “compromiso”, la “pedagogía” y el “dogma” revolucionario del arte. Por ello, es preciso no olvidar la esclarecedora advertencia de Wilde: “Toda autoridad es igualmente peligrosa”. 

Desde los primeros momentos, teóricos anarquistas como Godwin, Proudhon y Kropotkin,  coincidieron en avizorar un “arte nuevo”, que buscara abolir las diferencias entre arte y vida. Han sido numerosos los dogmas contra los que se ha levantado el creador ácrata: “la obra maestra”, “el artista puro”, “el museo”, “la sala de conciertos”, “el dictamen de la crítica”. Esta ruptura se alcanza luego de asumir su trabajo no como un oficio, ni como un medio de vida, sino como puro acto creativo, pues importa más el acto creador que la obra en sí. Antes que para ser “mirada”, la obra está para ser “vivida” y “hecha”, y viene a adquirir su real potencialidad en contextos determinados, sin estar sujeta a las limitaciones temporales. Por su parte, la estética anarquista estima otros valores con los cuales se siente más identificada: la imaginación, la espontaneidad, la fantasía, el asombro, la ruptura. Por eso espera y merodea siempre en las puertas de lo desconocido, pues no se contenta con “regentar o interpretar lo real” para producir un “significado” social excluyente. Más que con palabras, el poeta trabaja con deseos, emociones, fantasías, temores… 

Muchas de las poetas anarquistas estuvieron siempre innovando, generando rupturas, dando batallas por el verso libre desde las orillas del simbolismo o incorporándole nuevas facetas perceptuales a la creación poética, desde las tribunas expresionistas, dadaístas, futuristas y surrealistas. Y así han continuado, casi siempre cercanos a los quehaceres vanguardistas, que se levantan contra el poderío “legislador” de los artistas clásicos. 

Hemos preparado este trabajo, ante todo, por el amor a la poesía y al espíritu anarquista, y por la necesidad de conjugar momentos, indagaciones ante el espejo, transparencias y atisbos de luz para revitalizar la memoria, para reafirmar que la poesía es inmanencia revolucionaria que no encaja con el “arte de propaganda”, y para seguir pregonando que la revolución es una fiesta, un rito, una ceremonia, una celebración… sin principio ni fin.


LANZAMIENTO: 
MIÉRCOLES 19 DE JUNIO DE 2013 -  7PM
LUGAR: ASEISMANOS: CLL 22 # 8 - 60


MI LÁMPARA Y MI PAPEL BLANCO por Gaston Bachelard



Cuando se recuerda un lejano pasado de trabajo. Cuando se repiensan las numerosas, pero monótonas imágenes del trabajador obstinado, leyendo y meditando bajo la lámpara, uno empieza a vivir como si fuera el personaje único de un cuadro.Una pieza con muros desvaídos y como apretados sobre su centro,concentrada en torno del hombre que piensa, sentado en la mesa iluminada por la lámpara. Durante su larga vida, la mesa ha recibido mil variantes, pero conserva su unidad, su vida central. Ahora es una imagen constante en la que se funden los recuerdos y los sueños. El soñador se concentra en ella para recordar al hombre que trabaja. Se reconforta y añora las piecitas donde se trabaja, en las que tenía la energía para trabajar bien. El verdadero espacio del trabajo solitario es, en una habitación pequeña, el círculo iluminado por la lámpara. Jean de Boschère sabía esto cuando escribió: Sólo en una habitación exigua se puede trabajar. Y la lámpara de trabajo concentra la habitación en las dimensiones de la mesa. Cómo la lámpara de antaño, en mis recuerdos, concentraba la pieza, restablecía las soledades del coraje, mi soledad de trabajador!

El trabajador bajo la lámpara es también una imagen válida para mil recuerdos míos, válido para todos, al menos así me lo imagino. El dibujo, estoy seguro, no tiene necesidad de leyenda. No se sabe en qué piensa el trabajador ante la lámpara, pero se sabe que piensa, que está solo en su reflexión. La imagen primera lleva la señal de una soledad, la marca característica de un tipo de soledad.

Trabajaría mejor, realmente trabajaría bien, si pudiera  reencontrarme con una u otra de mis imágenes "primeras"!     


Tomado de: Señal que cabalgamos
Universidad Nacional de Colombia
Traducción Hugo Gola




EL SEGUNDO YO (Un cuento de fin de año para reflexionar) por Walter Benjamin




Krambacher es un muy modesto empleado, además de un señor sin "parentela", como aseguran las propietarias de su habitación, de la que cambia cada cuatro o seis semanas. Antes ha pensado cierto tiempo dónde podría hospedarse la noche de fin de año. Pero todos los planes se han desvanecido con el dinero que le quedaba ha ido a adquirir dos botellas de ponche. Así después de las nueve horas, da comienzo su banquete solitario, siempre con la esperanza de que suene el timbre y sea alguien que quiere visitarlo, que desea hacerle compañía.

Mas su esperanza queda defraudada. Poco antes de las once decide marcharse. Es que le ha entrado claustrofobia. Seguimos entonces sus pasos nocturnos, un tanto inquietantes por lo ligeros, tal vez tan sólo sueñe que camina. Esta misma sospecha también puede tenerla pasajeramente el lector. Krambacher avanza a través de una calleja apartada. Una lámpara que despide una luz mortecina le llama la atención. ¿Un local ambiguo con fiesta de fin de año? ¿Porqué está tranquilo? Se aproxima y comprueba que de hecho no se trata de un local: Sobre una luna opaca y encalada, de la que sale un luz lechosa, se leen letras de madera despintada: KAISERPANORAMA. 

Quiere pasar de largo, pero un papel muy sucio pegado a la luna le hace detenerse: "Hoy función de gala! Viaje al año viejo!" 
Krambacher se ha quedado sorprendido; abre tímidamente aquella puerta y, no viendo a nadie, cobra valor y entra. Hay está el Kaiserpanorama. Hay treinta y dos sillas dispuestas en círculo. En una de ellas dormita el propietario, un viudo italiano que se llama Geronimo Cafarotti, y que al acercarse el visitante se levanta de un salto. 

Gran verborrea que despliega el italiano. De sus palabras pronto se deduce que cada noche se agotan las localidades; casualmente esa noche hay menos asistencia, desde que se trata del programa de gala; pero se ha enterado de que vendrá alguien, es decir, el justo. Mientras que invita al visitante a sentarse en un taburete ante dos mirillas, él se sienta apartado: acá conocerá alguien curioso y verá a alguien que no se nos parece:

Su segundo yo. -Usted pasa la tarde reprochándose, tiene complejo de inferioridad, se siente cohibido, se reprocha no seguir bien sus impulsos. Ahora bien, ¿Qué son esos impulsos? Son la presión del segundo yo sobre el picaporte de la puerta que conduce a su vida. Pero ahora sabrá porqué tiene esa puerta cerrada con llave, porqué le abruman tantas inhibiciones, porqué no puede ceder a sus impulsos. 

Comienza el viaje por el viejo año. Hay 12 imágenes, y en cada una de ellas, una descripción pequeña; y con cada una,  las aclaraciones del viejo, que se desliza de una silla a otra. Las imágenes son las que ahora siguen: 

El camino que quisiste tomar
La carta que quisiste escribir
El hombre que quisiste salvar
El pasaje que quisiste reservar
La mujer a la que quisiste seguir
La palabra que quisiste oír
La puerta que quisiste abrir
El traje que quisiste llevar
La pregunta que quisiste hacer
La habitación del hotel que quisiste tener
El libro que quisiste leer
La oportunidad que quisiste aprovechar

En unas se aprecia el segundo yo, y en otras solamente las situaciones en las que el el primero quiso verse. Las imágenes se explican conforme se desplazan al sonido de un campanilleo para permitir visionar lo siguiente, conforme se hacen sitio unas a otras apenas quedan quietas, después de presentarse temblorosas. 

El último campanilleo se hunde en el estruendo de las campanadas propias de año nuevo. Y Krambacher despierta sentado en su silla con el vaso del ponche vacío en las manos.  
      


Tomado de: Sueños
Abada editores. Madrid 2011
Traducción Juan Barja y Joaquín Chamorro M.

NEGÁNDOLO TODO por Emile Ciorán



Con un poco más de fiebre en el nihilismo, me sería posible 
—negándolo todo— sacudir mis dudas y triunfar sobre ellas. Pero 
sólo tengo el gusto de la negación, no su don.  

ZOOSPERMOS por José Asunción Silva



El conocido sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
abandonado luego
por todos sus amigos
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

Frente de un microscopio
que le costó un sentido,
obra maestra y única
de un óptico de Londres;
la vista recogida,
temblándole las manos,
ansioso, fijo, inmóvil
reconcentrado y torvo,
como un fantasma pálido
a media voz decía:
"Oh! mira cómo corren
y bullen y se mueven
y luchan y se agitan
los espermatozoides:

Mira! si no estuviera
perdido para siempre;
si huyendo por caminos
que todos no conocen
hubiera al fin logrado
tras múltiples esfuerzos
el convertirse en hombre,
corriéndole los años
hubiera sido un Werther
y tras de mil sngustias
y gestas y pasiones
se hubiera suicidado
con un Smith y Wesson
ese espermatozoide.

Aquél de más arriba
que vibra a dos milímetros
del Werther suprimido,
del vidrio junto al borde
hubiera sido un héroe
de nuestras grandes guerras.
Alguna estatua en bronce
hubiera recordado,
cual vencedor intrépido
y conductor insigne
de tropas y cañones,
y general en Jefe
de todos los ejércitos,
a ese espermatozoide.

Aquél hubiera sido,
la Gretchen de algún Fausto;
ése de más arriba
un heredero noble
dueño a los veintiún años
de algún millón de thalers
y un título de conde;
aquél, un usurero;
el otro, el pequeñísimo,
algún poeta lírico;
y el otro, aquél enorme,
un profesor científico
que hubiera escrito un libro
sobre espermatozoides.

Afortunadamente
perdidos para siempre
os agitáis ahora
oh puntos que sois hombres!
entre los vidrios gruesos
traslúcidos y diáfanos
del microscopio enorme;
afortunadamente,
zoospermos, en la tierra
no creceréis poblàndola
de dichas y de horrores
dentro de diez minutos
todos estaréis muertos,
Hola! espermatozoides.

Así el ilustre sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

QUISIERA HOY SER FELIZ DE BUENA GANA por César Vallejo


Quisiera hoy ser feliz de buena gana,
ser feliz y portarme frondoso de preguntas,
abrir por temperamento de par en par mi cuarto, 
                                     como loco,
y reclamar, en fin,
en mi confianza física acostado,
sólo por ver si quieren,
sólo por ver si quieren probar de mi espontánea 
                                       posición,
reclamar, voy diciendo,
por qué me dan así tánto en el alma.

Pues quisiera en sustancia ser dichoso,
obrar sin bastón, laica humildad, ni burro negro.
Así las sensaciones de este mundo,
los cantos subjuntivos, .
el lápiz que perdí en mi cavidad
y mis amados órganos de llanto.

Hermano persuasible, camarada,
padre por la grandeza, hijo mortal,
amigo y contendor, inmenso documento de Darwin:
¿a qué hora, pues, vendrán con mi retrato?
¿A los goces? ¿Acaso sobre goce amortajado?
¿Más temprano? ¿Quién sabe, a las porfías?

A las misericordias, camarada,
hombre mío en rechazo y observación, vecino
en cuyo cuello enorme sube y baja,
al natural, sin hilo, mi esperanza...


A NO SER QUE ROMPAMOS COMPLETAMENTE CON EL PASADO por Henry Miller



"A veces", dijo Cacciaci, ahora solemnemente y con toda la sinceridad de que era capaz, "estoy convencido de que no hay esperanza para la humanidad, a no ser que rompamos completamente con el pasado. Quiero decir, a no ser que empecemos a pensar y vivir de forma diferente. Sé que parece trivial... se ha dicho miles de veces y nada ha ocurrido. Mirad, sigo pensando en los grandes soles que nos rodean, en esos vastos cuerpos solares de los cielos de los que nadie sabe nada, excepto que existen. Se admite que de uno de ellos recibimos nuestra subsistencia. Algunos incluyen la luna como factor vital en nuestra existencia terrestre. Otros hablan de la influencia benéfica o maléfica de los planetas. Pero, si os paráis a pensar, todo -y cuando digo todo, me refiero a todo!- ya sea visible o invisible, conocido o desconocido, es vital para nuestra existencia.Vivimos en medio de una red de fuerzas magnéticas que, en una variedad de formas incalculables e indescriptibles, están funcionando incesantemente. Nosotros no hemos creado ninguna de ellas. Unas pocas hemos aprendido a aprovecharlas, a explotarlas, por decirlo así. Y nos enorgullecemos de nuestros insignificantes logros. Pero incluso el más audaz, el más orgulloso de nuestros magos más recientes no puede dejar de reconocer que lo que sabemos es infinitesimal en comparación con lo que no sabemos. Os ruego que os detengáis un momento a reflexionar! Cree sinceramente alguno de ustedes que lo sabremos todo? Voy a ir más lejos... Pregunto con toda sinceridad: crees que vuestra salvación depende de saber? Suponiendo por un momento que el cerebro humano sea capaz de almacenar en sus misteriosas fibras la suma total de los procesos secretos  que rigen el universo, entonces, qué? Sí, entonces, qué? Qué haríamos nosotros, los humanos, con ese saber inconcebible? Qué podríamos hacer? Os habéis hecho alguna vez esta pregunta? Todo el mundo parece dar por sentado que la acumulación de saber es buena cosa: Nadie dice nunca: Y qué voy a hacer con él cuando lo tenga? Nadie se atreve ya a creer que, en el transcurso de una breve vida, sea posible adquirir ni siquiera una fracción ni siquiera una fracción de la suma de todo el saber inexistente...".     


Tomado de: Plexus. 
Plaza and Janes editores. 
Traducción Carlos Manzano..