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LOS ODIOS FAMILIARES por Miguel Ángel Asturias



En compañía del doctor Gilbert Robin haremos a través de su libro titulado Los odios familiares, una incursión freudiana, si se sufre que así lo diga, por los terrenos sagrados de la familia. Es de advertir que por ellos hasta la fecha sólo había pasado el pie florido de la literatura: obras teatrales, novelas, cuentos picarescos. Vamos adelante. Al hablar de los odios entre hermanos, el doctor Robin nos hace ver que el hermano detesta más espontáneamente a su hermano que a su hermana. Hay en ello un fuerte resabio del instinto sexual. Las razones del odio entre hermanos son múltiples y desconocidas. La preferencia de los padres, la envidia, los celos. (Guy de Maupassant nos habla en su novela Pedro y Juan, del caso del hermano celoso que sufre y se alegra con los triunfos y caídas de su hermano, emociones que son contrarias a sus propios deseos). Por otra parte, es forzoso comprender que en estos tiempos el sentimiento de igualdad ha tomado la forma de una necesidad orgánica y que es aquí donde debe buscarse la fuente de la mayor parte de los odios entre hermanos. 

Siendo los padres y parientes los que tienen gran culpa en el nacimiento de tales desviaciones,  o cuando menos que las estimulan, forzoso es dirigirse a ellos para que, cediendo a sus inclinaciones, den lugar al equilibrio que debe reinar en las familias normales. 

El odio entre hermanas es el más frecuente, ora porque una de ellas es menos bella, ora porque en casa se la dan a una los mejores trajes, ora porque en sociedad la más bella es más cumplimentada, ora porque tiene novio. A este respecto hay, según el doctor Robin, dos clases de naturalezas: las que disimulan el rencor y las que lo manifiestan. Las constataciones psicológicas pueden hacerse en la segunda clase con facilidad y sin mayores conocimientos. No es uno, desgraciadamente, el caso de la hermana que se venga de su hermana, empleando desde los medios inofensivos, por así decir, de la calumnia y el anónimo, hasta el crimen. ¿De qué no es capaz un espíritu enfermo cuando desea destruir la felicidad que le parece injusta e insoportable? Los odios de los padres para los hijos son de todos los días en las sociedades donde la civilización ha complicado la vida y ha hecho difíciles los medios de subsistencia. No olvidemos, por otra parte, que los filósofos y los sabios están de acuerdo sobre el carácter inestable de los sentimientos paternales en la animalidad y en los hombres anormales. Una madre, por ejemplo, odia a uno de sus hijos porque su nacimiento le recuerda sentimientos que ella quisiera tener olvidados. En la mayoría de los casos, de padre a hijos, el odio se manifiesta como antipatía muy velada.

Los odios filiales completan el cuadro anterior. Nosotros hemos sido más de una vez testigos del odio de los hijos para sus padres, en casos concretos, sigue el doctor Robin: Benjamín Constant, Baudelarie, Mirabeaud, Stendhal, quien, como saben mis lectores, se las tuvo que ver con su tía Serafina, que era una fiera, y con el abate Raillane, su preceptor. 

André Gide, entre los modernos, nos habla de ese odio en su obra El niño prodigio; Les Thibault, de Martin du Gard, es otro ejemplo, y a propósito podemos citar La casa natal, de Jacques Copeau, y de América, a Castelonuovo, el joven autor argentino que en su libro de cuentos Malditos nos habla del padre borracho, y al gran Florencio Sánchez, en M’hijo el dotor, tan profundamente humano. 

Al final del volumen del que me ocupo, el doctor Robin da las medidas profilácticas. La primera condición para deshacerse de los odios familiares es verlos de frente, encararse con ellos, confesarlos. Los odios que se desnudan, se aplacan. Los que se guardan en silencio, se fermentan. La sola curación efectiva es la de habituarse en las familias a pensar en voz alta. 

3 de noviembre, 1926.


PRÓLOGO A UNA ANTOLOGÍA DE POESÍA ANARQUISTA por Omar Árdila


Insumisos, insurrectas, subversivos, rebeldes, insurgentes, conspiradoras, revolucionarios, agitadoras, libertarios, anarquistas… los ha habido en todas las culturas y desde tiempos inmemoriales, incluso, en aquellos lugares donde el terror ha campeado poderoso y altivo, instaurando el prejuicio como su mejor arma para sostener los anhelados “equilibrios”. De esos particulares personajes, nos han contado las mitologías, los relatos épicos, los tratados históricos, los textos religiosos, y no precisamente para exaltarlos o recordarlos con respeto y dignidad; por el contrario, para iniciar con ellas la reseña de los proscritos y enjuiciar sus actos como entorpecedores de los imaginados “paraísos perdidos”. 

Estos incómodos sujetos, aunque aislados espacial y temporalmente, han permanecido unidos por su espíritu fervoroso e inclaudicable. Por supuesto, no todas han defendido los mismos ideales ni ejercido las mismas prácticas, ni tampoco han gozado de los pequeños triunfos de la memoria – que en efecto se han dado –  con los cuales se ha logrado fundar una iconografía de luchadoras sociales que han rebasado múltiples fronteras. Pero, precisamente, porque consideramos que aún hay muchas voces olvidadas, insistimos en rescatarlas trazando cartografías a partir de una particular actividad artística vinculada con una praxis ideológica: la poesía anarquista.

Advertimos a quienes consideran – desde ciertos sectores que también se reclaman revolucionarios –  que este propósito es excluyente y peligrosamente generador de distanciamientos, que no es ese nuestro propósito; sin embargo, es apenas natural y oportuno (debido a los múltiples intentos de acallarnos y de agraviarnos con el olvido, aún por quienes dicen estar combatiendo por un mundo mejor) que también los ácratas nos preocupemos por reavivar las voces poéticas que nos han alentado y que han resistido ante todo tipo de persecuciones. 

Y ya que nos hemos encauzado por tan inquietante sendero, es preciso hacer unas acotaciones, puesto que a la dificultad consabida para realizar cualquier tipo de antología, se suma el que no estamos exentos de operar con tal subjetivismo que nos lleve a incluir o a obviar a quienes – “a todas luces” – debieran haber sido seleccionados o dejado por fuera. Sin embargo, asumimos el reto de iniciar esta construcción, ante todo, alentados por la confianza de que otros compañeros ayudaran a complementar o a pulir este trabajo. 

Lo primero que queremos manifestar es que tratamos de seleccionar, primordialmente, autoras que se proclamaron como anarquistas habiendo o no militado en asociaciones de este tipo. Algunos de ellos, posteriormente tomarían rumbos diferentes, pero como no estamos buscando hacer enjuiciamientos morales, nos interesa es el espíritu de su obra en un contexto determinado. En segundo lugar, consideramos importante incluir poetas con alto reconocimiento dentro de la lírica mundial, quienes sin militar en agrupaciones anarquistas sí tuvieron o tienen una gran afinidad con sus ideas; y otros que, quizás sin tener conciencia de dichas ideas, llevaron vidas y construyeron obras decididamente libertarias. 

Podríamos decir de todas ellas que eran “anarquistas congénitas” que exhumaban rebeldía. Es el caso de Lao Zi, Rosario de Acuña,  Wilde, Rimbaud, Artaud, Blake, Victoria Aldunate, Schelling, León Felipe, Byron, Heine, Ana María Martínez Saguí, Cravan, entre otros. Y hasta nos atrevimos a incluir una polémica figura literaria, vinculada usualmente por la crítica con el pensamiento de derecha, quien, inesperadamente, publicó sus primeros y revolucionarios poemas – esos que no traen las antologías oficiales – en periódicos anarquistas; se trata, ni más ni menos, que de Jorge Luis Borges. 

Asimismo, somos conscientes de que muchas autoras también han quedado por fuera, principalmente, por el desconocimiento que tenemos de sus obras o porque deliberadamente han decidido quedarse en el anonimato. Además, de unos pocos, encontramos referencias sobre su trabajo literario pero no fue posible hallar obras poéticas. Por eso anhelamos que, con la ayuda de los lectores interesados, podamos seguir alimentando este flujo propulsor de la memoria y continuar haciéndolo circular más allá de los espacios libertarios, pues creemos que esta selección de autores identificados con un singular pensamiento político, debe también generarle inquietudes a todos los estudiosos de la literatura. 

Por otra parte, queremos hacer algunos apuntes sobre la concepción del arte en el anarquismo, los cuales pueden ayudarnos a dimensionar la importancia de esta actividad dentro de dicha propuesta sociopolítica y, especialmente, la gran estima que se ha tenido por la poesía en el mundo ácrata, la cual ha sido considerada como una verdadera arma para adelantar la lucha política. Y aunque no olvidamos lo poético que siempre habita en el corazón de toda creación artística, nuestro trabajo busca concentrarse en la especificidad lírica. 

Uno de los primeros presupuestos en los que se afianza el pensamiento anarquista es que “para crear hay que destruir”, y es, en gran medida, el artista quien se aproxima a la belleza a través de la variación, constituyéndose como un devenir revolucionario. De entrada, las  artistas de Acracia se instalan en la línea herética, en contravía de la cultura y la tradición, aunque no pierden su horizonte pluralista, que les permite renovarse constantemente a partir de su propia experiencia y  ratificando siempre el valor de la diferencia, pues el creador no encaja en la estructura de una “sociedad igualitaria”, históricamente nivelada por lo bajo, gracias al predominante ejercicio de la autoridad y el patriarcado. El artista ácrata ha luchado por la “individualización” y no por el “individualismo”, como ligeramente se le ha señalado por algunos sacerdotes que preconizan el “compromiso”, la “pedagogía” y el “dogma” revolucionario del arte. Por ello, es preciso no olvidar la esclarecedora advertencia de Wilde: “Toda autoridad es igualmente peligrosa”. 

Desde los primeros momentos, teóricos anarquistas como Godwin, Proudhon y Kropotkin,  coincidieron en avizorar un “arte nuevo”, que buscara abolir las diferencias entre arte y vida. Han sido numerosos los dogmas contra los que se ha levantado el creador ácrata: “la obra maestra”, “el artista puro”, “el museo”, “la sala de conciertos”, “el dictamen de la crítica”. Esta ruptura se alcanza luego de asumir su trabajo no como un oficio, ni como un medio de vida, sino como puro acto creativo, pues importa más el acto creador que la obra en sí. Antes que para ser “mirada”, la obra está para ser “vivida” y “hecha”, y viene a adquirir su real potencialidad en contextos determinados, sin estar sujeta a las limitaciones temporales. Por su parte, la estética anarquista estima otros valores con los cuales se siente más identificada: la imaginación, la espontaneidad, la fantasía, el asombro, la ruptura. Por eso espera y merodea siempre en las puertas de lo desconocido, pues no se contenta con “regentar o interpretar lo real” para producir un “significado” social excluyente. Más que con palabras, el poeta trabaja con deseos, emociones, fantasías, temores… 

Muchas de las poetas anarquistas estuvieron siempre innovando, generando rupturas, dando batallas por el verso libre desde las orillas del simbolismo o incorporándole nuevas facetas perceptuales a la creación poética, desde las tribunas expresionistas, dadaístas, futuristas y surrealistas. Y así han continuado, casi siempre cercanos a los quehaceres vanguardistas, que se levantan contra el poderío “legislador” de los artistas clásicos. 

Hemos preparado este trabajo, ante todo, por el amor a la poesía y al espíritu anarquista, y por la necesidad de conjugar momentos, indagaciones ante el espejo, transparencias y atisbos de luz para revitalizar la memoria, para reafirmar que la poesía es inmanencia revolucionaria que no encaja con el “arte de propaganda”, y para seguir pregonando que la revolución es una fiesta, un rito, una ceremonia, una celebración… sin principio ni fin.


LANZAMIENTO: 
MIÉRCOLES 19 DE JUNIO DE 2013 -  7PM
LUGAR: ASEISMANOS: CLL 22 # 8 - 60


MI LÁMPARA Y MI PAPEL BLANCO por Gaston Bachelard



Cuando se recuerda un lejano pasado de trabajo. Cuando se repiensan las numerosas, pero monótonas imágenes del trabajador obstinado, leyendo y meditando bajo la lámpara, uno empieza a vivir como si fuera el personaje único de un cuadro.Una pieza con muros desvaídos y como apretados sobre su centro,concentrada en torno del hombre que piensa, sentado en la mesa iluminada por la lámpara. Durante su larga vida, la mesa ha recibido mil variantes, pero conserva su unidad, su vida central. Ahora es una imagen constante en la que se funden los recuerdos y los sueños. El soñador se concentra en ella para recordar al hombre que trabaja. Se reconforta y añora las piecitas donde se trabaja, en las que tenía la energía para trabajar bien. El verdadero espacio del trabajo solitario es, en una habitación pequeña, el círculo iluminado por la lámpara. Jean de Boschère sabía esto cuando escribió: Sólo en una habitación exigua se puede trabajar. Y la lámpara de trabajo concentra la habitación en las dimensiones de la mesa. Cómo la lámpara de antaño, en mis recuerdos, concentraba la pieza, restablecía las soledades del coraje, mi soledad de trabajador!

El trabajador bajo la lámpara es también una imagen válida para mil recuerdos míos, válido para todos, al menos así me lo imagino. El dibujo, estoy seguro, no tiene necesidad de leyenda. No se sabe en qué piensa el trabajador ante la lámpara, pero se sabe que piensa, que está solo en su reflexión. La imagen primera lleva la señal de una soledad, la marca característica de un tipo de soledad.

Trabajaría mejor, realmente trabajaría bien, si pudiera  reencontrarme con una u otra de mis imágenes "primeras"!     


Tomado de: Señal que cabalgamos
Universidad Nacional de Colombia
Traducción Hugo Gola




EL SEGUNDO YO (Un cuento de fin de año para reflexionar) por Walter Benjamin




Krambacher es un muy modesto empleado, además de un señor sin "parentela", como aseguran las propietarias de su habitación, de la que cambia cada cuatro o seis semanas. Antes ha pensado cierto tiempo dónde podría hospedarse la noche de fin de año. Pero todos los planes se han desvanecido con el dinero que le quedaba ha ido a adquirir dos botellas de ponche. Así después de las nueve horas, da comienzo su banquete solitario, siempre con la esperanza de que suene el timbre y sea alguien que quiere visitarlo, que desea hacerle compañía.

Mas su esperanza queda defraudada. Poco antes de las once decide marcharse. Es que le ha entrado claustrofobia. Seguimos entonces sus pasos nocturnos, un tanto inquietantes por lo ligeros, tal vez tan sólo sueñe que camina. Esta misma sospecha también puede tenerla pasajeramente el lector. Krambacher avanza a través de una calleja apartada. Una lámpara que despide una luz mortecina le llama la atención. ¿Un local ambiguo con fiesta de fin de año? ¿Porqué está tranquilo? Se aproxima y comprueba que de hecho no se trata de un local: Sobre una luna opaca y encalada, de la que sale un luz lechosa, se leen letras de madera despintada: KAISERPANORAMA. 

Quiere pasar de largo, pero un papel muy sucio pegado a la luna le hace detenerse: "Hoy función de gala! Viaje al año viejo!" 
Krambacher se ha quedado sorprendido; abre tímidamente aquella puerta y, no viendo a nadie, cobra valor y entra. Hay está el Kaiserpanorama. Hay treinta y dos sillas dispuestas en círculo. En una de ellas dormita el propietario, un viudo italiano que se llama Geronimo Cafarotti, y que al acercarse el visitante se levanta de un salto. 

Gran verborrea que despliega el italiano. De sus palabras pronto se deduce que cada noche se agotan las localidades; casualmente esa noche hay menos asistencia, desde que se trata del programa de gala; pero se ha enterado de que vendrá alguien, es decir, el justo. Mientras que invita al visitante a sentarse en un taburete ante dos mirillas, él se sienta apartado: acá conocerá alguien curioso y verá a alguien que no se nos parece:

Su segundo yo. -Usted pasa la tarde reprochándose, tiene complejo de inferioridad, se siente cohibido, se reprocha no seguir bien sus impulsos. Ahora bien, ¿Qué son esos impulsos? Son la presión del segundo yo sobre el picaporte de la puerta que conduce a su vida. Pero ahora sabrá porqué tiene esa puerta cerrada con llave, porqué le abruman tantas inhibiciones, porqué no puede ceder a sus impulsos. 

Comienza el viaje por el viejo año. Hay 12 imágenes, y en cada una de ellas, una descripción pequeña; y con cada una,  las aclaraciones del viejo, que se desliza de una silla a otra. Las imágenes son las que ahora siguen: 

El camino que quisiste tomar
La carta que quisiste escribir
El hombre que quisiste salvar
El pasaje que quisiste reservar
La mujer a la que quisiste seguir
La palabra que quisiste oír
La puerta que quisiste abrir
El traje que quisiste llevar
La pregunta que quisiste hacer
La habitación del hotel que quisiste tener
El libro que quisiste leer
La oportunidad que quisiste aprovechar

En unas se aprecia el segundo yo, y en otras solamente las situaciones en las que el el primero quiso verse. Las imágenes se explican conforme se desplazan al sonido de un campanilleo para permitir visionar lo siguiente, conforme se hacen sitio unas a otras apenas quedan quietas, después de presentarse temblorosas. 

El último campanilleo se hunde en el estruendo de las campanadas propias de año nuevo. Y Krambacher despierta sentado en su silla con el vaso del ponche vacío en las manos.  
      


Tomado de: Sueños
Abada editores. Madrid 2011
Traducción Juan Barja y Joaquín Chamorro M.

NEGÁNDOLO TODO por Emile Ciorán



Con un poco más de fiebre en el nihilismo, me sería posible 
—negándolo todo— sacudir mis dudas y triunfar sobre ellas. Pero 
sólo tengo el gusto de la negación, no su don.  

ZOOSPERMOS por José Asunción Silva



El conocido sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
abandonado luego
por todos sus amigos
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

Frente de un microscopio
que le costó un sentido,
obra maestra y única
de un óptico de Londres;
la vista recogida,
temblándole las manos,
ansioso, fijo, inmóvil
reconcentrado y torvo,
como un fantasma pálido
a media voz decía:
"Oh! mira cómo corren
y bullen y se mueven
y luchan y se agitan
los espermatozoides:

Mira! si no estuviera
perdido para siempre;
si huyendo por caminos
que todos no conocen
hubiera al fin logrado
tras múltiples esfuerzos
el convertirse en hombre,
corriéndole los años
hubiera sido un Werther
y tras de mil sngustias
y gestas y pasiones
se hubiera suicidado
con un Smith y Wesson
ese espermatozoide.

Aquél de más arriba
que vibra a dos milímetros
del Werther suprimido,
del vidrio junto al borde
hubiera sido un héroe
de nuestras grandes guerras.
Alguna estatua en bronce
hubiera recordado,
cual vencedor intrépido
y conductor insigne
de tropas y cañones,
y general en Jefe
de todos los ejércitos,
a ese espermatozoide.

Aquél hubiera sido,
la Gretchen de algún Fausto;
ése de más arriba
un heredero noble
dueño a los veintiún años
de algún millón de thalers
y un título de conde;
aquél, un usurero;
el otro, el pequeñísimo,
algún poeta lírico;
y el otro, aquél enorme,
un profesor científico
que hubiera escrito un libro
sobre espermatozoides.

Afortunadamente
perdidos para siempre
os agitáis ahora
oh puntos que sois hombres!
entre los vidrios gruesos
traslúcidos y diáfanos
del microscopio enorme;
afortunadamente,
zoospermos, en la tierra
no creceréis poblàndola
de dichas y de horrores
dentro de diez minutos
todos estaréis muertos,
Hola! espermatozoides.

Así el ilustre sabio
Cornelius Van Kerinken
que disfrutó en Hamburgo
de una clientela enorme
y que dejó un in-folio
de setecientas páginas
sobre hígado y riñones,
murió en Leipzig maniático,
desprestigiado y pobre,
debido a sus estudios
de los últimos años
sobre espermatozoides.

QUISIERA HOY SER FELIZ DE BUENA GANA por César Vallejo


Quisiera hoy ser feliz de buena gana,
ser feliz y portarme frondoso de preguntas,
abrir por temperamento de par en par mi cuarto, 
                                     como loco,
y reclamar, en fin,
en mi confianza física acostado,
sólo por ver si quieren,
sólo por ver si quieren probar de mi espontánea 
                                       posición,
reclamar, voy diciendo,
por qué me dan así tánto en el alma.

Pues quisiera en sustancia ser dichoso,
obrar sin bastón, laica humildad, ni burro negro.
Así las sensaciones de este mundo,
los cantos subjuntivos, .
el lápiz que perdí en mi cavidad
y mis amados órganos de llanto.

Hermano persuasible, camarada,
padre por la grandeza, hijo mortal,
amigo y contendor, inmenso documento de Darwin:
¿a qué hora, pues, vendrán con mi retrato?
¿A los goces? ¿Acaso sobre goce amortajado?
¿Más temprano? ¿Quién sabe, a las porfías?

A las misericordias, camarada,
hombre mío en rechazo y observación, vecino
en cuyo cuello enorme sube y baja,
al natural, sin hilo, mi esperanza...


A NO SER QUE ROMPAMOS COMPLETAMENTE CON EL PASADO por Henry Miller



"A veces", dijo Cacciaci, ahora solemnemente y con toda la sinceridad de que era capaz, "estoy convencido de que no hay esperanza para la humanidad, a no ser que rompamos completamente con el pasado. Quiero decir, a no ser que empecemos a pensar y vivir de forma diferente. Sé que parece trivial... se ha dicho miles de veces y nada ha ocurrido. Mirad, sigo pensando en los grandes soles que nos rodean, en esos vastos cuerpos solares de los cielos de los que nadie sabe nada, excepto que existen. Se admite que de uno de ellos recibimos nuestra subsistencia. Algunos incluyen la luna como factor vital en nuestra existencia terrestre. Otros hablan de la influencia benéfica o maléfica de los planetas. Pero, si os paráis a pensar, todo -y cuando digo todo, me refiero a todo!- ya sea visible o invisible, conocido o desconocido, es vital para nuestra existencia.Vivimos en medio de una red de fuerzas magnéticas que, en una variedad de formas incalculables e indescriptibles, están funcionando incesantemente. Nosotros no hemos creado ninguna de ellas. Unas pocas hemos aprendido a aprovecharlas, a explotarlas, por decirlo así. Y nos enorgullecemos de nuestros insignificantes logros. Pero incluso el más audaz, el más orgulloso de nuestros magos más recientes no puede dejar de reconocer que lo que sabemos es infinitesimal en comparación con lo que no sabemos. Os ruego que os detengáis un momento a reflexionar! Cree sinceramente alguno de ustedes que lo sabremos todo? Voy a ir más lejos... Pregunto con toda sinceridad: crees que vuestra salvación depende de saber? Suponiendo por un momento que el cerebro humano sea capaz de almacenar en sus misteriosas fibras la suma total de los procesos secretos  que rigen el universo, entonces, qué? Sí, entonces, qué? Qué haríamos nosotros, los humanos, con ese saber inconcebible? Qué podríamos hacer? Os habéis hecho alguna vez esta pregunta? Todo el mundo parece dar por sentado que la acumulación de saber es buena cosa: Nadie dice nunca: Y qué voy a hacer con él cuando lo tenga? Nadie se atreve ya a creer que, en el transcurso de una breve vida, sea posible adquirir ni siquiera una fracción ni siquiera una fracción de la suma de todo el saber inexistente...".     


Tomado de: Plexus. 
Plaza and Janes editores. 
Traducción Carlos Manzano..

ACERCA DE LA ESPADA por Morihei Ueshiba


¿Porqué fijas tus ojos
sin ninguna esperanza
en la espada que se está moviendo?
Su empuñadura te dirá
dónde está cortando.

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Cualquier persona
no importa en qué situación
si está bien preparada
nunca usará su espada precipitadamente.

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Levanta tu espada.
Piensa que estás delante suyo.
Él vuela para atacarte
pero tú ya estás detrás suyo.



HABLAS DE LA CIVILIZACIÓN por Alberto Caeiro


Hablas de la civilización, y de no deber ser,
o de no deber ser así.
Dices que todos sufren, o la mayor parte,
con las cosas humanas puestas de esta manera.
Dices que si fueran diferentes, sufrirían menos.
Dices que si fueran como tú quieres, sería mejor.
Escucho sin oírte.
¿Para qué querría oirte?
Oyéndote, terminaría sin saber nada.
Si las cosas fueran como tú quieres, serían sólo como tú
quieres.
Ay de tí y de todos los que se pasan la vida
queriendo inventar la máquina de hacer felicidad.



Tomado de Señal que cabalgamos 38
Universidad Nacional de Colombia


LAS VOCES QUE ESTABAN por Gonzalo Mallarino Flórez


El tiempo se mete entre los vidrios. Borra
las cosas y las voces que estaban.

Yo creería que lo único son los ojos. Y sólo a veces.
Los ojos siempre tienen una tristeza
que puede durar.

En cambio las voces. Las manos. Las
bocas. Todo se hace astillas. Particulamente
los brazos se hacen astillas.

Y el viente que respirábamos.O los muslos
dulces. Eso se ha perdido casi
como si no hubiera sido nunca.
O como si no hubiéramos sido nosotros.

!Qué dolor! Cómo si no hubiéramos
sido nosotros.


Tomado de Antología de poesía contemporánea
Cangrejo editores. 

POETA DE LAS CENIZAS por Omar Ardila


Abandona el camino de la razón asesina 
de quimeras
Rechaza la lógica de las emociones
constreñidas
Esquiva
la moral     la escuela     el estado
Y vuelve el rostro 
hacia la sombría mirada de los hombres.
Poeta de las cenizas
(extraviado en las cenizas de la luz)
Continúa recogiendo los restos del verbo masacrado
por los falsos profetas del hastío
y levántate con la voz embalsamada por el fuego.




Tomado de Espejos de Niebla
La letra sin sangre entra - Aseis manos - Bogotá





CENTELLEO por Roland Barthes


¿El lugar más erótico de un cuerpo no está acaso allí donde la vestimenta se abre? En la perversión (que es el régimen del placer textual) no hay "zonas erógenas" (expresión por otra parte bastante inoportuna); es la intermitencia, como bien lo ha dicho el psiconálisis, la que es erótica: la de la piel que centellea entre dos piezas (le pantalón y el pulover), entre dos bordes (la camisa entreabierta, el guante y la manga), es ese centelleo el que seduce, o mejor: la puesta en escena de una aparición -desaparición.

ARTE POÉTICA por Juan Gelman


Entre tantos oficios ejerzo este que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor, 
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde sus manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la
sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos, 
rostros oscuros los escriben como tirar contra la 
muerte. 

LAS PALABRAS EMIGRAN por Jorge Teiller


Las palabras emigran
y en la huida
los plurales abandonan las eses
y queda así un rumor de viento manso,
de despueses y adioses,
de la actitud actriz que en nuestras manos
nos convence de ausencias.

Las palabras emigran y abandonan
el buen surco del verso que ya estaba 
sembrando las estrofas
revestidas de oro y las imágenes
frescas aún en el espejo igual
de donde tan difícil es sacarlas.

En todas las ventanas
cuelga el ojo su fuego simultáneo
sobre cuatro horizontes silenciosos,
llenos aúna de huellas de la huida
de las palabras que te prefirieron
porqué tú eres las causa de su suerte,
tú, poema, mejor que poesía. 


LA ESCUELA DEL HAMBRE por Taisen Deshimaru



Esta historia transcurre en el siglo XVII en Japón durante un periodo de hambre.

Un campesino que no tenia con que alimentar a su familla se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable.

Aunque no había tocado un arma en su vida, el campesino desafía al maestro mas famoso de la región. El día fijado, delante de un publico numeroso, los dos hombres se enfrentan. El campesino, sin mostrarse nada impresionado por la reputación de su adversario, lo espera a pie firme, mientras que el maestro de sable, estaba un poco turbado por tal determinación. ¿Que será este hombre?, piensa. Jamás ningún villano hubiera tenido el valor de desafiarme. ¿No será una trampa de mis enemigos?.

El campesino, acuciado por el hambre, se adelanta resueltamente hacia su rival. El Maestro duda, desconcertado por la total ausencia de técnica de su adversario. Finalmente, retrocede movido por el miedo. Antes incluso del primer asalto, el maestro siente que será vencido. Baja su sable y dice:

- Usted es el vencedor. Por primera vez en mi vida he sido abatido. Entre todas las escuelas de sable, la mía es la mas renombrada. Es conocida con el nombre de "La que en un solo gesto lleva diez mil golpes". ¿Puedo preguntarle, respetuosamente, el nombre de su escuela?

- La escuela del hambre. -responde el campesino.


Tomado de Historias Zen

HABLA EL ERMITAÑO por Friederich Nietzsche


El arte de tratar con los hombres descansa fundamentalmente en la habilidad (que tiene como supuesto un largo ejercicio) para aceptar y servirse una comida preparada por una cocina en la que no se tiene confianza. Supuesto el caso de que se llegue a la mesa con un hambre de lobo, todo resulta fácil ("se puede sentir la peor compañía...", como dice Mefistófeles); pero esta hambre de lobo no se la tiene ¡cuando se la requiere! ¡Ah, cuán difícil de digerir son los otros hombres! Primer principio: asumir el propio coraje como ante una desgracia, servirse valerosamente, asombrarse allí de uno mismo, apretar su repulsión entre los dientes, embutir su náusea hasta el fondo. Segundo principio: "mejorar" a los otros hombres, por ejemplo, mediante un halago, de manera que comience a resumar su felicidad acerca de sí mismos; o bien coger una punta de sus buenas o "interesantes" cualidades y tirar de ella hasta que salga la virtud entera, y se pueda esconder al prójimo debajo de sus pliegues. Tercer principio: autohipnosis. Mirar fijamente al objeto con que se trata como si fuese un botón de vidrio, hasta que allí se deje de sentir placer o displacer y uno se adormezca sin darse cuenta, se quede tieso, se adquiera compostura: es un medio casero que procede del matrimonio y de la amistad, ampliamente comprobado y alabado como imprescindible, pero que no ha sido formulado aún científicamente. Su nombre popular es --paciencia.


Tomado de: La Gaya Ciencia

LA LETRA CON SANGRE ENTRA por Severo Sarduy


La letra con sangre entra
Como el amor. Mas no dura
en el cuerpo la escritura,
ni con esa herida encuentra
paz el amante. Se adentra 
en el cuerpo deseoso 
y más aumenta su gozo
con su mal- Alegoría
de nuestra postrimería:
Jeroglífico morboso. 



Tomado de: http://www.amediavoz.com/sarduy.htm
Gracias Alejandro Ladino por la indicación.

CARTA A JACOB BURCKHARDT por Friederich Nietzsche






A Burckhardt

5 de enero de 1889

Querido profesor:

A fin de cuentas, preferiría ser profesor en Basilea que ser Dios; pero no me atreví a llevar tan lejos mi egoísmo privado para desatender por su causa la creación del mundo. Como usted sabe, de alguna manera hay que saber hacer sacrificios, en cualquier lugar donde uno viva. Sin embargo reservé una pequeña habitación de estudiante, situada frente al Palazzo Carignano (en el que nací como Vittorio Emmanuel), que, además, me permite oír sentado a la mesa la soberbia música ejecutada debajo, en la Galleria Subalpina. Pago 25 francos con el servicio incluido, me hago yo mismo el té y las compras, sufro por los zapatos agujereados, y a cada momento doy gracias al Cielo por el mundo antiguo, con el que los hombres no han sido lo bastante simples, ni lo bastante silenciosos. Como estoy destinado a divertir a la próxima eternidad con malas farsas, tengo aquí un escritorio que, sinceramente, no deja nada que desear ni ofrece nada para agotar. El correo está sólo a cinco pasos, ahí echo mis cartas en el buzón, para convertirme en el gran folletinista del gran mundo (sic). Naturalmente, me encuentro en estrechas relaciones con el Figaro y, para que pueda hacerse la idea de que mi manera de ser no podría ser más inofensiva, escuche mis dos primeras malas farsas:

No tome con demasiada gravedad el caso Prado. Soy Prado, soy, el padre de Prado, me atrevo a decir que también soy Lesseps...: Quería dar a los parisinos, que amo, una noción nueva -la de un criminal honesto. Soy Chambige -otro criminal honesto.

Segunda farsa: saludo a los inmortales. El señor Daudet está entre los cuarenta.

Astu



Lo que me desagrada y resulta incómodo para mi modestia es que, en el fondo, cada nombre de la historia soy yo; incluso con respecto a los hijos que traje al mundo, la situación es tal que me pregunto con cierta desconfianza si todos los que entran en el “reino de Dios” no vienen también de Dios.

Este invierno, vestido de la forma más miserable, asistí dos veces seguidas a mi propio entierro; la primera vez como el Conde Robilant (no, éste es mi hijo, yo soy Carlos Alberto, infiel a mi naturaleza), pero yo mismo era Antonelli. Querido profesor debiera ver este edificio: como no tengo ninguna experiencia en las cosas que he creado, le corresponde a usted ejercer cualquier tipo de crítica, [le] estaría agradecido, sin que pueda prometer sacar de ella algún provecho. Nosotros los artistas no podemos ser instruidos. Hoy, me he regalado el espectáculo de una opereta -genialmente morisca, en esta ocasión también constaté con placer que tanto Moscú como Roma son realidades grandiosas. Vea que hasta el paisaje no carece de talento. Reflexione, tendremos bellas, bellas charlas, Turín no está lejos, ningún deber profesional serio se impone por el momento, nos tomaríamos un vaso de Veltiner El desaliño es la vestimenta de rigor 

Con todo afecto

Nietzsche



(R S.)

Por todas partes me paseo vestido de estudiante, aquí y, allá doy palmadas en la espalda a cualquiera y le digo: ¿siamo contenti? son dio, ho fatto questa caricatura...

Mañana vendrá mi hijo Umberto y la deliciosa Margherita, pero los recibiré de la misma forma, en mangas de camisa.

El resto, para la señora Cósima... Ariadna... de vez en cuando hago algo de magia...

Hice encadenar a Caifás: el año pasado también los médicos alemanes me crucificaron con persistencia. Suprimidos Guillermo, Bismark y todos los antisemitas.

Puede usar como quiera esta carta, con tal de que no me rebaje en la estima de los basilienses.



Tomado de: "Nietzsche y el círculo vicioso" 
de Pierre Klossowski

Fotografía tomada del documental: 
"Los días de Nietzsche en Turín"


LA CIUDAD Y SU SOMBRA por Omar Ardila


Toneladas de asfalto acogen los cuerpos solitarios que recorren las interminables horas. Habitantes de la nada han perdido su noche
     ¿Dónde quedaron esas sonrisas que iluminaban las rondas de los niños? 

Yo soñé una ciudad sin sobresaltos 

Esa ciudad que día a día te recorre, a veces le abre sus puertas a las sombras de la noche: las mujeres piel de camaleón, los travestis que persiguen las fisuras de las máscaras y  los ancianos ebrios que no saben si ya bebieron la última copa.

     Alguien suele decir: “espérame ciudad, yo te construiré una morada en los virajes del poema, y todos vendrán a ti con coronas de laurel; sin ofrendas mortuorias, sin cruces, sin espadas... ¡Serás nido de la luz!”.

La ciudad continúa amotinada al otro lado de la música, sin armadura para los gritos del próximo degollado.

– Espacios que se pierden en la inocencia de una mirada, mientras el poema busca su complemento en la palabra sigilosa de las piedras –. 

Avizoro una ciudad sobresaltada, en la que alguien espera el murmullo del silencio.




Colaboración especial: Omar Ardila
Más textos del autor disponibles en: 
http://omarardila.blogspot.com/
http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?idLibro=218

Fotografía por: John Harrison Ramírez